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viernes, mayo 10, 2013

Del autor al lector

Escritores que venden en el stand de Los Siete Logos

Sábado 11 de mayo / de 18 a 20 hs. / stand 1.722 / Pabellón Amarillo / Feria del Libro.

Miguel Vitagliano, Hernán Ronsino (Eterna Cadencia), Fernanda García Lao, Ignacio Molina y José María Brindisi (Entropía) recibirán a los lectores paseantes de la Feria del Libro y les recomendarán libros, firmarán ejemplares, comentarán y compartirán lecturas.




viernes, septiembre 14, 2012

Nuevos horizontes




«Los escritores Fernanda García Lao (Argentina), Emiliano Monge (México), Javier Mosquera (Guatemala) y Daniela Tarazona (México) presentan sus propuestas literarias y conversan sobre los nuevos horizontes de las letras latinoamericanas.

Estos cuatro escritores forman parte del proyecto denominado Los 25 secretos mejor guardados de América Latina. Se trata de una iniciativa de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, México –el mayor acontecimiento editorial en los países iberoamericanos– que engloba a los 25 autores latinoamericanos de mayor proyección internacional por la calidad y solidez de su obra.

Modera el acto Juan Antonio Montiel (México), editor, traductor y profesor de literatura y filosofía.»


viernes, febrero 25, 2011

Confidencias

Romina Paula participará, esta mismísima noche, de una nueva edición del ciclo Confesionario, que ahora tiene también su correlato radial y que conduce Cecilia Szperling.

Aquí, el programa:

Confesionario Radio Vivo
Confiesan: Pedro Mairal, Romina Paula y Paloma Fabrykant.
Música: Paula Maffía y Mel Muñiz de Las Taradas y la increíble Orquesta Inestable.
Confesora: Cecilia Szperling.
Cameo/Barman: Tommy Barban
Viernes 25 de febrero de 22 a 24 hs.
CCRRojas/Sala Batato Barea.
Gratis.

lunes, marzo 22, 2010

Havilio en el borde

Nos informan que:

Dentro del ciclo de los Martes de Eterna Cadencia, los escritores Carlos Busqued, Iosi Havilio y Hernán Ronsino participarán de una charla pública. A la vez cercanas y distantes, tres narrativas en el borde que conmueven.

23/3
19 hs.
Honduras 5582

viernes, febrero 26, 2010

Avisos parroquiales

Taller de escribir a cargo de Romina Paula

Teatro y narrativa.

La idea es generar un espacio de trabajo sobre los textos y de discusión del material de cada uno en un grupo no muy numeroso en un encuentro semanal de tres horas.

Horarios y lugar:
Martes o Jueves de 19-22 hs en Remedios de Escalada de San Martín 332 (casi Warnes y J. B. Justo).
Arancel: $ 150 por mes.
Contacto: rominapaula@hotmail.com

viernes, febrero 05, 2010

Urbi et Orbi (cierre)

Si los astros y los demiurgos de la meteorología nos favorecen, mañana termina el ciclo Un recorrido literario por los barrios porteños, basado en Buenos Aires / Escala 1:1.

En esta última jornada, los que leen y dicen son: Lucas "Funes" Oliveira, Ignacio Molina y Nicolás Mavrakis. Coordinan: Diego Erlan y Hernán Vanoli.


Sábado 5/2, 19.30.

Pabellón Argentino / Parque 3 de Febrero / Av. del Libertador, entre Oro y Godoy Cruz.

viernes, enero 29, 2010

Urbi et Orbi (el día del Tamarisco)

Este sábado, los amigos Editorial Tamariscos engalanan el ciclo Un recorrido literario por los barrios porteños, basado en Buenos Aires / Escala 1:1.

Leen y animan: Sonia Budassi, Violeta Gorodischer y Félix Bruzzone. Coordina: Diego Erlan.

30/1, 19.30.

Pabellón Argentino / Parque 3 de Febrero / Av. del Libertador, entre Oro y Godoy Cruz.

viernes, enero 22, 2010

Urbi et Orbi (segundo intento)

Si no se suspende por tifón...

Un recorrido literario por los barrios porteños.

Juan Terranova, Leonardo Oyola y Sebastián Martínez Daniell. Coordina: Diego Erlan.

Sábado 23/1, 19.30.

Pabellón Argentino / Parque 3 de Febrero / Av. del Libertador, entre Oro y Godoy Cruz.

jueves, enero 14, 2010

Suspendido (Urbi et Orbi)

¿Se acuerdan de esto?: «Un recorrido literario por los barrios porteños. Sábado 16/1, 19.30: Lucas "Funes" Oliveira, Ignacio Molina y Nicolás Mavrakis. Coordina: Diego Erlan. Pabellón Argentino / Parque 3 de Febrero / Av. del Libertador, entre Oro y Godoy Cruz.»

Bueno, olvídenlo. Suspendido, por lluvia, por decisiones ajenas a esta casa editorial.

En fin. Cuando haya novedades, serán los segundos en saberlo.

jueves, diciembre 10, 2009

Alpargatas sí, Windows no

La autora de la casa Pola Oloixarac será entrevistada en forma pública por Fernando García, en los pabellones de la Fundación Telefónica. ¿El tema?:

«Mecánica popular II. ¡Alpargatas sí, Windows no! Hi & Low, tecnología y cultura en la frontera.

Entrevista: Pola Oloixarac, autora de Las teorías salvajes, libro que introduce en la narrativa argentina la erudición geek.
Coordina: Fernando García.

Viernes 11 de diciembre, 18hs. Espacio Fundación Telefónica (Arenales 1540).

¿Llegó la hora de postular un nuevo modelo de erudición? De la Grecia clásica (Greek) como molde atávico de nuestro desarrollo intelectual al dominio simbólico de la cultura tecno (geek) como nueva plataforma de lanzamiento. ¿Quién lee las escrituras del software? ¿Son los programadores los nuevos sofistas? Mito, comedia y tragedia en tiempo de redes y hackers.»

martes, diciembre 01, 2009

Dos potencias

Los queridos Daniel Link y Ariel Schettini mantendrán una conversación pública en Eterna Cadencia.














¿Quién podría no asistir a semejante convite?

jueves, junio 04, 2009

Las 10 preguntas / Martínez Daniell

[Por Sonia Budassi, para Perfil]

"La potencia es una categoría ajena a las letras", diría El Mierda, entrañable –por llamarlo de alguna manera amistosa– personaje de esta historia. Una hipótesis que la propia novela se encarga, rotunda, de desmentir. Potente, divertida, inteligente. Semana es la novela de un autor que deja con ella la incierta categoría de promisorio para dedicarse a cumplir", escribió Mauricio Kartun sobre Semana, primera novela de Sebastián Martínez Daniell, publicada en 2004. El autor nació en Buenos Aires, en 1971, y junto Valeria Castro, Juan Manuel Nadalini y Gonzalo Castro es uno de los cuatro fundadores y responsables de Entropía, una de las más dinámicas editoriales independientes. En 2007 y 2008, Martínez Daniell participó en las antologías de narrativa Buenos Aires / Escala 1:1 (con un relato titulado "Núñez: Claves para turistas con impedimentos ópticos") y Uno a uno (con un cuento titulado "Paddle"). El escritor trabaja como periodista, docente y crítico de cine; este año publicará su segunda novela.

–¿Cuál es el primer libro que recuerda haber leído?
–Todo es un poco nebuloso. Pero sí puedo recordar que en mi biblioteca de la primera infancia convivían gran cantidad de cómics europeos (Asterix, Lucky Luke, Tintin, El Corto Maltés); Dailan Kifki, de María Elena Walsh; El libro gordo de Petete primorosamente encuadernado por mi abuelo en una decena de tomos; algo de la Colección Robin Hood, y (posiblemente mis favoritos) tres gruesos volúmenes de una exhaustiva enciclopedia zoológica italiana llamada originalmente Il mondo degli animali y publicada en Argentina por la editorial Abril.

–¿Cuál es su autor favorito vivo?
–Soy más devoto de los libros que de los autores. Y si tuviese que erigir un panteón autoral, me inclinaría generacionalmente hacia una docena de escritores que murieron entre 1941 y 1999. Pero eso no respondería a la pregunta. Así que, por decir algo, menciono a algunos de aquellos que aún viven y cuyos libros, en el momento de su lectura, me conmovieron de alguna manera: Jerome David Salinger por El guardián entre el centeno, Thomas Pynchon por V., Mario Vargas Llosa por Conversación en La Catedral, Martin Amis por Experiencia, Kazuo Ishiguro por Los inconsolables, Claudio Magris por El Danubio. Hay más, por supuesto.

–¿Qué libro se llevaría a una isla desierta?
–Siempre temí que me preguntaran esto y siempre temí responder algo fuera de lugar o caer en la elusión del "Manual de instrucciones para dejar atrás una isla desierta". En fin. Diría que llevar narrativa sería pedirle demasiado a un solo libro. Quizá empacaría la Enciclopedia Británica o algún sucedáneo. Un libro con potencial de hidrógeno (pH) neutro. Algo así como el grado cero de la ensayística, algo que permita ser recreado ad nauseam.

–¿Cuál es el último libro que leyó o qué está leyendo en este momento?
–Estoy tratando de avanzar con Fear and Loathing: On the Campaign Trail '72, de Hunter S. Thompson. No me está resultando sencillo: primero porque me lo prestaron en inglés (lengua que desconozco puntillosamente); segundo, porque mi competencia sobre las internas demócrata y republicana de comienzos de los '70 es más bien escasa. De todos modos, el periodismo gonzo tiene su gracia.

–¿Qué libro reciente no pudo terminar de leer?
–Todo el tiempo dejo libros por la mitad. Por lo general, los retomo luego. A veces, terminan gustándome. Los últimos dos que quedaron en barbecho fueron Orlando, de Virginia Woolf (que, por cierto, estaba disfrutando mucho), y La biblioteca de noche, de Alberto Manguel.

–¿Qué libro quisiera releer pronto?
–Borges daba a entender que la relectura es una pasión propia de la ancianidad. Aún falta para eso.

–¿Cuándo escribe?
–De noche, cuando el resto de la casa duerme cerca.

–¿Quién debería ser el próximo Nobel?
–¿El próximo Alfred Nobel? La dinamita se inventa sólo una vez.

–¿Cuáles son sus rituales o supersticiones a la hora de escribir?
–Al margen de la nocturnidad, no mucho más. Café suele haber. Tabaco también.

–¿Cuál es su comienzo favorito de la literatura universal?
–No padezco en exceso el fetichismo de las primeras líneas. No creo que sea justo pedirle a la primera oración más que a la quincuagésima. De todos modos, pienso que aquellos comienzos que han perdurado por obra y gracia de la mnemopraxis canónica se lo han ganado por mérito propio. Digo: el de La divina comedia, el de La metamorfosis, el de Don Quijote de la Mancha, el de La Biblia, etc. Pero para salirse un poco de los tópicos extenuados, me inclino por el de Habla, memoria, de Vladimir Nabokov: "La cuna se mece sobre un abismo y el sentido común nos dice que nuestra existencia no es más que una breve grieta de luz entre dos eternidades de tinieblas".

lunes, mayo 11, 2009

Las 10 preguntas / Dimópulos

Por Sonia Budassi, para Perfil:

Mariana Dimópulos trabaja como traductora de inglés y de alemán. El año pasado publicó la novela Anís (Entropía). En esta entrevista, la autora habla de sus rituales a la hora describir, confiesa que todos sus favoritismos “están del lado de los muertos” y completa: “Leo muy poca literatura ‘viva’, si es que el término existe”.

Mariana Dimópulos nació en Buenos Aires en 1973. Estudió Letras en la UBA y Filosofía en la Universidad de Heidelberg. Vivió en Alemania de 1999 a 2005. Fue profesora de español y se dedicó también a varios oficios, desde la panadería hasta la traducción de folletería hotelera. Desde hace un tiempo trabaja como traductora de inglés y de alemán. Actualmente vive en El Hoyo, provincia de Chubut. Publicó su primera novela, Anís, en 2008 en la editorial Entropía. En ese texto conviven dos registros simultáneos; una narración clásica, una voz omnisciente y, al mismo tiempo, las voces que irradian las particulares percepciones de sus personajes, disímiles vecinos de un edificio; desde el Señor Bonow a la entrañable niña enamorada de todo lo verde. En este momento, la autora trabaja en su segunda novela, La propia sangre.

- ¿Cuál es el primer libro que recuerda haber leído?
- En honor a la verdad, Artemito y la princesa. Se trataba de un dragón con largas pestañas y una princesita, que, supongo, se enamoraban. Hasta ahora, nunca me había puesto a considerar el nombre del dragón: arte-mito. Algún psicoanalista de buenas pinzas sabría qué hacer con ese recuerdo.

- ¿Cuál es su autor favorito vivo?
- Todos mis favoritismos están del lado de los muertos. Leo muy poca literatura viva, si es que el término existe. Pero no es una actitud de la cual uno pueda estar orgulloso. Es como no ver las películas de estreno ni las series de la televisión: dificulta la conversación de canapé, tan necesaria para la supervivencia en nuestros días. Pero pensándolo bien, hay una autora al menos a la que sigo, de quien me interesa saber lo que hace: la española Pilar Pedraza, una semidesconocida que cultiva el gótico.

- ¿Qué libro se llevaría a una isla desierta?
- Como carezco de sentido práctico, me llevaría Guerra y paz de Tolstoi. Pero alguien con mayor esperanza de enfrentar los avatares de una isla desierta y que no quisiera sacrificar su gusto literario a las propias ensoñaciones, ¿no debería llevar el Crusoe? Digo si no le disgustara ese abrupto realismo, claro está.

- ¿Cuál es el último libro que leyó o qué está leyendo en este momento?
- Estoy leyendo El factor humano, de Graham Greene. Tengo una terrible debilidad por las novelas de espionaje y los policiales. ¿Se encuentra algo bello, algo verdaderamente conmovedor? Muy poco, pero hay que sucumbir a ellas. Y sucumbir es bello de vez en cuando.

- ¿Qué libro reciente no pudo terminar de leer?
- Una gramática del griego antiguo en tres tomos. Pero todavía no pierdo las esperanzas.

- ¿Qué libro quisiera releer pronto?
- Una novela de algún autor del siglo XIX, los únicos que supieron hacerla realmente. Puede ser rusa o inglesa. Si fuera inglesa, El molino del Floss, de George Eliot, o alguna de Thomas Hardy, la increíble y amarguísima Jude el oscuro. Si fuera rusa, Los hermanos Karamazov, por poner una de las tantas. Todos los rusos, si se quiere, una y otra vez.

- ¿Cuándo escribe?
- Cuando tengo la más mínima sospecha de estar en lo correcto.

- ¿Quién debería ser el próximo Nobel?
- Alguien que necesite el dinero realmente. O el austriaco Thomas Bernhard, póstumo.

- ¿Cuáles son sus rituales o supersticiones a la hora de escribir?
—Qué pregunta. Todo es una superstición a la hora de escribir. La existencia de lo que uno escribe, los fantasmas que uno convoca, todo eso es parte de un credo sin religión. Si alguien nos mirara desde afuera cuando escribimos, ¿no pensaría que estamos haciendo un rito extraño que de nada sirve?

- ¿Cuál es su comienzo favorito de la literatura universal?
- “Pueden ustedes llamarme Ismael. Hace algunos años –no importa cuántos, exactamente–, con poco o ningún dinero en mi billetera y nada de particular que me interesara en tierra, pensé darme al mar y ver la parte líquida del mundo. Es mi manera de disipar la melancolía y mejorar la circulación. Cada vez que la boca se me tuerce en una mueca amarga; cada vez que en mi alma se posa un noviembre húmedo y lluvioso; cada vez que me sorprendo deteniéndome, a pesar de mí mismo, frente a las empresas de pompas fúnebres o sumándome al cortejo de un entierro cualquiera (…), entonces comprendo que ha llegado la hora de darme al mar lo antes posible.” Esto es Moby Dick, de Melville.

miércoles, abril 15, 2009

Havilio para las masas

Iosi Havilio, autor de la recientemente exportada Opendoor, se presentará en el ciclo Carne Argentina y promete leer extensas parrafadas de su obra magna. Aquí, la información:

Ciclo Carne Argentina Colección Otoño

Leen: Iosi Havilio, Teresa Arijón, Cristian Alarcón y Hebe Uhart

Jueves 16 de abril, 20.30
Bar de La Tribu [Lambaré 873]
Gratuidad absoluta

viernes, abril 03, 2009

Las 10 preguntas / García Schnetzer

Por Sonia Budassi, para Perfil:

Es editor, traductor y escritor. En 2008 publicó la novela Requena por la editorial Entropía. Además, dirige colecciones del sello Libros del Zorro Rojo. En esta sección, habla de sus lecturas y de las rutinas, o la falta de ellas, al sentarse a escribir. “Escribo cuando puedo. Cuando puedo, muy raramente”.

Alejandro García Schnetzer nació en Buenos Aires en 1974. Estudió Edición en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Barcelona, instituciones en las que luego se desempeñó como docente. Desde 2004 trabaja como director de colecciones en Libros del Zorro Rojo. Ha traducido obras de Denis Diderot (La religiosa, Carta sobre el comercio de libros), Arthur Rimbaud (El barco ebrio), Luiz de Camões (Sangre y recuerdos), Fernando Pessoa (Cartas a Ophelia) y Eça de Queirós (El mandarín). En 2008 publicó la novela Requena por editorial Entropía.

–¿Cuál es el primer libro que recuerda haber leído?
–Un volumen de cuentos tradicionales rusos, regalo de tía Nora. Era un libro infantil publicado en castellano por una editorial de la Unión Soviética. Los ocho relatos que lo integraban se proponían algo extraño: difundir entre los niños hispanohablantes el valor de la colectivización y la planificación económica a través del costumbrismo, del folclore eslavo.

–¿Cuál es su autor favorito vivo?
–Mis autores favoritos están clínicamente muertos. De los vivos leo con interés a Eric Hobsbawm, resabio universitario que aún me acompaña.

–¿Qué libro se llevaría a una isla desierta?
–El Ensayo sobre la población, de Malthus.

–¿Cuál es el último libro que leyó o que está leyendo en este momento?
–Terminé La insolación, de Carmen Laforet, que no es inferior a Nada, y ahora leo las Cartas de mi molino, de Alphonse Daudet, libro intermitente, donde algunos relatos son superiores a otros, como los que dedica al poeta Mistral o a los fareros de Sanguinaires. Imagino que Daudet, en su carácter, debió de ser una persona modesta; se resignó a trabajar en ocupaciones tediosas, sin embargo las contrariedades no le impidieron escribir algunas páginas admirables. Se dice que Daudet es invisible respecto de otros escritores de su tiempo, pienso que ese dictamen carece de importancia pues la lectura busca la emoción y ésta sucede cuando y donde quiere.

–¿Qué libro reciente no pudo terminar de leer?
–Trato hecho, de James Chasse. Alguien entró en casa una noche y me lo robó; sospecho que fue mi padre.

–¿Qué libro quisiera releer pronto?
–De Mitre a Roca, de Milcíades Peña, cuya parcial revindicación de Sarmiento creo entender y rechazar. También Jardín junto al mar, de Mercé Rodoreda, y Buenos Aires desde 70 años atrás, libro que José Wilde escribiera en 1881 y que tiene sentencias y pasajes muy curiosos, citaré dos: “Es extranjero, es verdad, pero muy civilizado” y “El cónsul holandés, señor Bilberg, murió herido por un cohete volador, en la inauguración del ferrocarril de Chivilcoy”. Cómo no pensar en Bilberg, en su destino; y en sus parientes de La Haya, recibiendo tal noticia.

—¿Cuándo escribe?
—Cuando puedo, muy raramente. De lunes a lunes trabajo como editor y traductor; en la mazmorra que habito debo leer y escribir sin descanso. De modo que la otra escritura, la romántica, por darle un mal nombre, sólo puede sobrevenir cuando logro desplazar a la primera, es decir más o menos cada vez que un camello pasa por el ojo de una aguja.

–¿Quién debería ser el próximo Nobel?
–Alguien que de verdad necesite el dinero.

–¿Cuáles son sus rituales o supersticiones a la hora de escribir?
–Supersticiones para escribir no tengo. Como ritual, una vez que el camello ha pasado, suelo escuchar un disco instrumental de Gustavo Mozzi: Los ojos de la noche, un trabajo notable bajo cuyo influjo fui escribiendo Requena. (Acaso Gustavo Mozzi esté ahora repitiéndose los versos: “¿Cómo pude engendrar este penoso hijo / y la inacción dejé, que es la cordura?”)

–¿Cuál es su comienzo favorito de la literatura universal?
–“De mi abuelo Vero, el buen carácter y la ausencia de cólera. De la fama y el recuerdo del que me engendró, la decencia y la virilidad. De mi madre, la devoción, la generosidad y refrenarse tanto de hacer daño como de tener la idea de hacerlo; además, la sencillez en el régimen de vida, lejos de las costumbres de los ricos.” Marco Aurelio, Meditaciones.

jueves, marzo 05, 2009

En faldas y a lo loco

[Silvina Friera resume para Página/12 la charla entre Terranova y Oloixarac del pasado martes.]


La comedia de la calle Puan
La inauguración del ciclo “Los martes de Eterna Cadencia” arrancó con Pola Oloixarac, autora de una primera novela, Las teorías salvajes (Entropía), que la instaló en un lugar de provocadora y revulsiva –hasta de chica mala o incorrecta de la literatura argentina– entre críticos, periodistas y lectores. Aprendió, rápido, a agitar el ambiente y a generar discusiones. Entrevistada por Juan Terranova, este “dúo dinámico” se sacó chispas, especialmente cuando se puso las cartas sobre la mesa de la sempiterna pulseada entre los del bando de filosofía (Pola) y los de letras (Terranova). El aplausómetro del público que desbordó el bar de la librería, por el ímpetu de las palmas de algunos más que por la convicción, se inclinó, hay que decirlo, a favor de la filosofía, carrera que estudió Oloixarac en “un ecosistema gagá donde se permitía al académico gagá convivir a gusto con el deterioro institucional”, tal como la define a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires la narradora de la novela. “Es difícil hacer una reflexión crítica de este libro, pero lejos de ser un obstáculo para su lectura resulta una virtud”, admitió Terranova.

Después de enumerar una serie de ideas que le generó la lectura de Las teorías salvajes –la filosofía como insatisfacción, el campo intelectual porteño como circuito de entrenamiento del narcisismo, “un libro que, más allá de su alta calidad literaria, faltaba por su contundente pronunciamiento sobre lo contemporáneo” y “Houellebecq en la calle Puán”, entre otras puntas–, Terranova señaló que “no hay posibilidad de que en la Argentina, más aún, en nuestra Argentina cibernética y kirchnerista del presente, las teorías no sean salvajes”. Ante la pregunta del escritor sobre la ausencia en la novela de un conocimiento positivo, Oloixarac dijo que “hasta los personajes más secundarios plantean relaciones entre la teoría y la acción; todos buscan contrastar teorías y, por lo tanto, inscribirse en una suerte de situación, de producción de verdad”. Terranova recordó que tuvo una discusión con una lectora de la novela respecto de si todos los personajes del libro eran feos, categoría que representarían dos de los protagonistas principales, Kamtchowsky y Pabst. Pola pegó un grito y aclaró: “Estos feos no son como el personaje feo que está marginado, que es como un nabo y nadie lo quiere. Los personajes feos acceden al cálido núcleo de la aceptación sexual, de hecho se mezclan. A mí me interesaba crear esta matriz porque la cuestión que me parecía más importante es que el sexo, una pasión que me parece totalmente contemporánea, es la pasión por la autoestima”.

Leer todo.

viernes, febrero 27, 2009

Pola Live, In Concert

La autora de la casa Pola Oloixarac, responsable de cada uno de los párrafos de Las teorías salvajes, será objeto de una exhaustiva disección pública, a cargo del forense Juan Terranova.

La cita es el próximo martes 3/3 a las 19:00 horas, en el marco del novel ciclo Los martes de Eterna Cadencia (Honduras 5582, Palermo, Capital Federal).

miércoles, febrero 25, 2009

Bellatin y el relieve pampino

[Texto escrito y leído por Ariel Schettini durante la presentación de Condición de las flores, de Mario Bellatin.]

Para negar la sentencia que diagnostica que los argentinos somos pedantes y altaneros, contamos con una serie (estoy tentado de decir: un ramillete) de visitantes ilustres que han apostrofado a los argentinos de modos diversos. No me refiero a los ya célebres “viajeros del siglo XIX” –aunque podría incluir en esta lista a los “naturalistas” (porque algo de naturalista hay en la obra que nos convoca), sino a aquellos que durante el siglo XX no han cesado de hacer de esta pobre patria un hogar que demandó de ellos epítetos y exhortaciones, títulos y advertencias.

En el año 1932, Borges adjudicó la autoría de la definición del efecto geográfico astronómico de la pampa (la vastedad del horizonte) a uno de los tantos “visitantes ilustres” de Victoria Ocampo, Pierre Drieu La Rochelle. En su paso por Argentina, antes de su “conversión” al nazismo, dijo la frase que es relatada por Borges así: “(...) recuerdo que salimos a caminar por los arrabales de Buenos Aires. No sé si era por Chacarita, por el puente de Alsina, por Barracas, no recuerdo bien dónde, pero de pronto sentimos la gravitación de la llanura. Habíamos dejado las casas y estábamos entrando en el campo, entonces Drieu dijo una cosa que no recogió en ningún libro, pero que es la definición de la llanura, que todos los escritores argentinos hemos buscado, con la cual no hemos dado. Fue necesario que aquel normando viniera y nos la dijera. Dijo: ‘Vertige horizontal’, es la expresión magnífica (...)” (Revista Sur, Nro. 349.)

No muchos años después, en una de sus conferencias en la Universidad de La Plata, Ortega y Gasset, otro visitante ilustre, nos calificó de modos varios (en todas sus versiones uno podría decir que eran formas educadas y finas de decir que los argentinos eran haraganes…). Pero lo hizo con un argumento de la “Geografía Humana”: Ortega miró la vasta llanura pampera y percibió que en esa inmensidad que se hundía había algo de la idiosincrasia argentina: la idea de un país cuyo valor consistía en ser una pura promesa que jamás se habría de realizar. Como Ortega y Gasset era filósofo, creyó que una palabra suya era suficiente para cambiar ese destino ya trazado en la orografía y decidió poner manos a la obra y hacer del relieve pampeano un desafío que su sola voz habría de transformar como un terremoto: “Argentinos, a las cosas”, rezó, para la sabiduría o el misterio nacional.

Seguramente hubo otros, pero hoy me preocupa agregar uno más a la lista: la semana pasada, invitados por la Fundación que dirige Arturo Carrera, un grupo de artistas e intelectuales fuimos a conocer el proyecto de Estación Pringles. Conocimos la Estación de Quiñihual, donde pronto habrá una residencia de artistas, que en el medio de la pampa podrán ver florecer su obra, protegidos por la hospitalidad de otros artistas. Allí, Arturo Carrera confrontó a Mario Bellatin con el Paisaje chato, uniforme e indudablemente rico, y el Autor de Condición de las flores dijo su frase para el bronce.

Ajeno a la historia de extranjeros que lo precedían, dijo aquello que los argentinos esperan que se diga cuando se coteja a un foráneo con esa rareza del relieve pampeano.

Como en todos los casos en los que habla, casi sin intención o fingiendo espontaneidad, Bellatin inauguró la lista ilustre del siglo XXI.

El hombre miró la llanura, y luego de una meditación corta y bajo el rayo del sol que nos doblegada, pronunció las palabras. Dijo (y aquí la entrego para la meditación colectiva): “¡Qué verde es casi todo!”.

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jueves, febrero 05, 2009

Preguntan si...

¿Te sentís parte de una generación literaria? ¿Qué elementos los hermana además del momento y del lugar?
La generación existe, no es cuestión de sentirse parte o no. Supongo que todas las épocas tuvieron sus camadas de nuevos escritores, pero lo que hay ahora, y que se nota desde hace unos cuatro años, es una herramienta como Internet que les permitió, en principio, darse a conocerse entre ellos. Así como en otras décadas los autores se nucleaban en torno a revistas, ahora lo hacen a través de blogs y de sitios digitales. Paralelamente a eso surgieron algunas editoriales independientes como Entropía –en la que edité mi primer libro y voy a editar el próximo– y se armó un circuito de lecturas que ayudó a crear un clima. En cuanto a los autores, no veo ningún patrón común. Por suerte hay una gran variedad de concepciones y de estilos.

De una entrevista que le hizo Valeria Tentoni a Ignacio Molina, y que se puede leer completa: acá.

martes, diciembre 16, 2008

[Ohne Warum]

Entrevista a Mario Bellatin, por Silvina Friera para Página/12.

“Soy escritor porque escribo, pero no sé por qué escribo”

Fue el encargado de cerrar el Filba con una lectura performática, aunque sostiene que en esta era de alta exposición de los escritores busca “estratagemas para poner el cuerpo sin ponerlo”: Bellatin reflexiona sobre su propio estilo a través del tiempo.

Escribir para seguir escribiendo resume el impulso vital de Mario Bellatin. Quizás uno de sus mayores logros es existir solamente dentro de lo literario, aunque esas fronteras hayan perforado hace tiempo el margen de los libros, expandiendo sus límites hacia arenas mucho más movedizas. Ahora que a los escritores se les exige “poner el cuerpo” en festivales literarios y congresos –el escritor mexicano fue el encargado de cerrar el Filba con una lectura performática titulada El fantasma del masajista–, Mario está empeñado en una empresa compleja: buscar el modo de “superar” el dilema hamletiano contemporáneo de estar “sin estar”, como si sólo a través de ese gesto huidizo –el manotazo de quien escribe para no hablar a pesar de que le “exigen” todo el tiempo que hable– pudiera sortear las múltiples estandarizaciones y etiquetas que le adosaron desde que empezó a publicar. El sofisticado garfio que tiene en el brazo derecho se sobresalta al recordar que parte del embrión de Condición de las flores (lanzado recientemente por Entropía), una selección de textos rescatados en Perú, donde el autor vivió y publicó sus primeras cinco novelas, fue producto de un trueque con su psicóloga. Cada sesión la pagaba con una cuartilla. “Al comienzo no escribía como escribo ahora”, se justifica y pone distancia de esa zona de su obra. Y confiesa que no ha podido leer aún ese libro y que no sabe qué encontrará en esos textos porque un proceso recurrentemente bellatinesco es olvidar todo el tiempo lo que ha escrito.

Sigue acá.