Sonia Budassi se sumerge en los abismos de la obra de Mario Bellatin a raíz de la publicación de Biografía ilustrada de Mishima y se despacha con un artículo para Bazar Americano, que dice, entre muchas otras cosas, lo siguiente:
«A esta altura, en que han circulado algunas reseñas contundentes es probable que el lector conozca la historia de Biografía ilustrada de Mishima. (Digresión: hay novelas en las que Bellatin juega deliberadamente a la estructura errática; otras, como ésta, en que avanza en una dirección). Resumamos: Mishima, un personaje con puntos de contacto con el escritor japonés, y con Mario Bellatin (desde las alusiones al síndrome talidomínico, a los títulos de sus novelas, la poesía sufí, etc) muere decapitado. Que “muere” es una forma de decir: “En esos momentos no existía la tensión nerviosa que solía experimentar, la que se instauró en su vida especialmente después de su muerte”, se lee. En Biografía... el autor vuelve a recrear un clima onírico; el poder premonitorio del sueño –y la escritura, para Bellatin, comparte la misma cualidad– y un universo ubicuo, herencia de misticismo católico –la figura del limbo–, de la filosofía espiritista, y del surrealismo, que hace posible la convivencia de espectros con seres “vivos”. Mishima decapitado concurre a una conferencia que un profesor da sobre él y, como los asistentes, somos testigos del racconto de su vida.»
«Ya se ha señalado, a veces con claridad, otras de modo implícito, que éste también es un libro sobre “el vacío” como condición de posibilidad de la literatura. La cuestión se reafirma en el texto con imágenes pesadas que van desde la carencia de cabeza del personaje a la contemplación de unos zapatos al borde de un precipicio o la mención a un bungalow en lo alto de una montaña que permite tener una mirada inaudita de la ciudad. Si el exquisito Los fantasmas del masajista empezaba –una y otra vez– recapitulando información, Biografía ilustrada de Mishima vuelve de una nueva manera –una y otra vez– sobre los mismos problemas, al punto de alcanzar la densidad esquiva y potente de la que es capaz la pregunta más honda; el relato más extremo, la retórica filosófica más áspera.»
«La lectura podría volverse un tedio si el texto se entregara a la especulación lógica y a las disquisiciones filosóficas. Por suerte, Mishima tiene dimensiones atrayentes que el narrador cuenta con pericia, diversificando anécdotas y escenas, como la que refiere a la felicidad que le pudo provocar una circunstancia doméstica, con un pájaro enjaulado. O cuando intenta y fracasa ante condiciones materiales –quiere cobrar un subsidio mintiendo– u otras formas de enfrentarse al otro. En este sentido, Bellatin da un paso más, no sólo conjurando el estigma y la discriminación social ante quien no tiene lo que el resto, sino trasladando ese problema a los demás. Ya resignado a no insistir en ocultar su falta de cabeza (como exigen las cirugías reparadoras y las prácticas ortopédicas), el personaje convocará a un artista plástico para que cree sobre ese espacio vacío un ornamento mediante el cual no sólo él, sino todos, pudieran hacerse cargo de la monstruosidad. Así llega un momento en que el espectro se suspende, por un rato, por la alteridad. Y cierta desviación trasciende el culto a la conciencia individual y queda inscripta, también, cuando se expone el problema de las convenciones sociales.»
La reseña completa, acá.
jueves, abril 15, 2010
Autonomía, histeria y continuidad
lunes, abril 12, 2010
Formas de la subjetividad
Ana Porrúa encabeza el relanzamiento de Bazar Americano y escribe sobre El tesoro de la lengua, de Ariel Schettini.
«Un tesoro, aquello que se encuentra (está oculto, escondido) y representa una riqueza, aquello que tal vez no tiene dueño y reúne cosas preciosas, pero también el lugar donde están estas riquezas. El libro de Schettini repite en el título el del diccionario de Covarrubias, pero mientras éste especificaba que se refería a la lengua castellana, Schettini corta antes, en la lengua. Lo que hay en el libro, entonces, se plantea desde el título como aquello que se atesora y el libro, como el lugar propicio para contenerlo. Lo atesorado es la lengua y la lengua es la poesía (aunque el autor discuta las catalogaciones genéricas).
El tesoro de la lengua es una antología de los poemas en español “más escuchados” en América Latina, aquellos que incluso se transmiten como anónimos, eludiendo la firma de autor. Son poemas que nos envían hacia nuestro pasado y más atrás; algunos oídos de boca de madres o abuelas, otros, seguramente, de boca de maestros, en el aula, en el acto escolar. Este es el caso de “Hombres necios” de Sor Juana Inés de la Cruz, el poema “XXI” de Bécquer (“-Qué es poesía? –dices, mientras clavas/ en mi pupila tu pupila azul…”), “Cantos de vida y esperanza” de Rubén Darío, “Mi secreto” de Amado Nervo o el poema “XX” de Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Neruda (“Puedo escribir los versos más tristes esta noche”). Muchos de nosotros los hemos memorizado para recitarlos en el aula cuando esta práctica aún existía como modo de acercamiento necesario a la poesía. Pero también es común escuchar algunos de estos versos en situaciones ajenas a la literatura, en este sentido “se volvieron creaciones de la lengua misma”, salieron de su contexto –dirá Schettini– para “contar una historia verdadera”, que incumbe al lector.»
La reseña completa, acá.
martes, abril 06, 2010
lunes, marzo 29, 2010
Pola en el mundo II
Una cita en la faja dice:
”Un novela realmente insólita, escrita por una exquisita antropóloga de la barbarie contemporánea."
Ignacio Echeverría
viernes, marzo 26, 2010
El artista como crítico
Alejandro Droznes lee atentamente El tesoro de la lengua, de Ariel Schettini, y se despacha con un artículo publicado en El interpretador, que comienza así:
«La obra invisible, subterránea, interminablemente heroica de Ariel Schettini como profesor de literatura en la Universidad de Buenos Aires empieza a tener un correlato visible: a los poemarios Estados Unidos (La marca, 1994) y La guerra civil (Norma, 2000, cuya última frase, en la contratapa, es, sugestivamente, “el tesoro de una época”), se agrega ahora El tesoro de la lengua, un extenso ensayo que se dice a sí mismo de distintas maneras: “Se trata de una antología (es excesivo o redundante decir ‘una antología razonada’) de los poemas más escuchados de la lengua española en Latinoamérica” (p.11); “Este libro es el proyecto de encontrarse con el poema en un instante de su evolución” (p.12); “Éste es el análisis de un canon literario” (p.17); “Este libro es, entonces, una crítica a esa formalidad” (p.18). La «Introducción» que dice todas estas cosas podría entonces estar al final del libro, incluida en el selecto corpus. Aunque probablemente todavía no haya sido recitada ni siquiera una vez, error que el futuro sin duda corregirá, cumple los requisitos básicos para pertenecer: se dice a sí misma y parece estar escrita en nosotros desde siempre...»
Y termina así:
«Exhalando una gracia contraria a la estupidez y la tristeza por igual, entre la pedagogía más descarnada (“Este tipo de estrofa se llama ´serventesio´”, “En esa sentencia, ´¡Poesía... eres tú!´, hay varias cosas importantes”), la afición por la biología (“el viento, agente privilegiado de la polinización, o sea, del intercambio reproductivo de las flores”, “el rocío es un nutriente químico fundamental para la vida del pasto”), una llaneza contundente (“Se llama literatura a una multiplicidad de prácticas muy diversas. Por eso es un objeto de estudio”, “Estos poemas no representan más que a sí mismos, porque fueron escritos”) y la pregunta constante por el género, El tesoro de la lengua es una mezcla de cálculo y ensueño, de método e intangibilidad, que imagina de nuevo cuáles son las reglas del arte porque sabe que ningún poeta canta porque deba cantar.»
La reseña completa se puede leer aquí.
miércoles, marzo 24, 2010
Probándonos
Ahora lo que se publica en el blog, se publica en Facebook automáticamente. Como quien no quiere la cosa.
Raro limbo
Pedro B. Rey lee Biografía ilustrada de Mishima y escribe esta microcrítica para ADN:
La concisión y la escasez de adjetivos es una de las marcas de Bellatin. Esta breve novela sigue los pasos de Yukio Mishima, el autor de El pabellón de oro. Lo curioso es que lo hace después de que éste hubiera cometido aquel famoso seppuku en el que, literalmente, perdió la cabeza. Acéfalo, el escritor japonés asiste a una conferencia sobre su obra, viaja a París para un estreno teatral, recuerda, escribe cartas. Biografía ilustrada... no aspira a la literatura fantástica, tampoco al absurdo, aunque fantásticos y absurdos sean sus efectos. El raro limbo en el que se encuentra el protagonista, todo un dispositivo narrativo, permite en realidad atisbar por fragmentos una vida que se va volviendo para siempre ajena. El apéndice fotográfico no funciona tan bien como en el previo Shiki Nagaoka.
lunes, marzo 22, 2010
Havilio en el borde
Nos informan que:
Dentro del ciclo de los Martes de Eterna Cadencia, los escritores Carlos Busqued, Iosi Havilio y Hernán Ronsino participarán de una charla pública. A la vez cercanas y distantes, tres narrativas en el borde que conmueven.
23/3
19 hs.
Honduras 5582
jueves, marzo 18, 2010
Pola en el mundo
Martes 16 de marzo, Barcelona.
12:00hs Rueda de prensa en el Café Salambó C/ Torrijos, 51
Jueves 18 de marzo. Barcelona.
Presentación de Las teorías salvajes en Librería Central del Raval con el escritor Javier Calvo, los editores de Alpha Decay Enric Cucurella y Ana S. Pareja, y la autora. A las 19.30hs.
Miércoles 24 de marzo. Madrid.
12:00 Rueda de prensa.
19:30 Fiesta/Presentación en la librería La Buena Vida
viernes, marzo 12, 2010
El plan maestro de Pola Oloixarac
Gabriela Wiener, para El País
"El gran acontecimiento de la nueva narrativa argentina", como lo ha llamado el pope de los novelistas de ese país, Ricardo Piglia, tiene a las celebrities del cosmos literario hispánico alborotadas, primero al otro y ahora a este lado del charco. Las teorías salvajes, de Pola Oloixarac (Buenos Aires, 1977), que acaba de aterrizar en España gracias a la editorial Alpha Decay, no sólo es un desternillante catálogo contemporáneo de doctrinas sobre la guerra en tiempos de Google Earth, tan impracticables como indestructibles, sino también una sátira de la oficialidad académica, política, cultural y progre de los setenta, bombardeada con los argumentos/armamentos de una mujer fatal. Aunque cuando su autora escucha decir que parece un Houellebecq con falda y tacones, afirma llevar "la mano a mi revólver".
Completo, aquí.
martes, marzo 02, 2010
¿Dónde estará la cabeza de Mishima?
Roka Valbuena entrevista a Mario Bellatin a propósito de la edición de Biografía ilustrada de Mishima, y publica en Crítica de la Argentina las siguientes líneas:
«Mario Bellatin, al ser consultado por Mishima, se vio francamente sorprendido: “Sabe Dios quién es ese sujeto. Ni el profesor que lo presentó en la conferencia lo sabe. Es uno de los tantos fantasmas que recorren el mundo y que de vez en cuando se le suben a la gente cuando duerme”. Bellatin confesó, además, ignorar el destino de la cabeza de su personaje. “¿Qué habrá sido de la cabeza de Mishima?, suelo preguntarme. Su vida o su muerte me interesan más que el destino de aquella cabeza cercenada”, acotó y luego reconoció que Mishima, en su calidad de espectro, lo pasa muy bien. No tiene las manos atadas, dijo. Organiza proyectos de muy diversa índole y parece, señaló de forma críptica, que suele gustarle la construcción de agujeros.
–¿Y usted cree que hay, en el planeta, un lugar en que se juntan los espectros?
–Sí, claro. En mi casa, por ejemplo. Está llena de espectros. También en los congresos.
–¿Siente que es uno de sus libros con más humor?
–No –dijo con precisión y Crítica de la Argentina sintió la arremetida de un complejo de inferioridad: quizás, leyendo las peripecias de un protagonista sin cabeza, percibió sensaciones humorísticas justo donde un espectro iba sufriendo. Y Bellatin explicó entonces que el humor es algo difícil de definir. Él piensa que no lo ha logrado: “Se habla mucho del humor y, generalmente, quien cree saber de qué va es el más serio de todos”.
–¿Qué significado le da a Biografía Ilustrada de Mishima dentro de su obra total? –preguntamos, recordando a un crítico peruano, Iván Thays, quien señaló que el libro es esencial para comprender las creaciones de Bellatin.
–Ninguno en especial. Es un libro desprendido, como una rama de algo más grande que todavía no tengo claro qué es.
–¿Y por qué escribe tanto de japoneses?
–Porque casi no los conozco. Y espero, además, no ir nunca a ese país.
–Perdone, pero, ¿su cabeza, la suya, Mario, está en su sitio?
–La última vez que se lo pregunté a mi acupunturista me dijo que estaba un poco de lado. Por eso la energía de las agujas no la abarca de la forma como debería hacerlo. Siempre me he preguntado en la extraña capacidad que tenemos los seres humanos de saber que la cabeza se encuentra donde está. Veo a mis perros con detenimiento y no estoy seguro de que cuenten con esa certeza.»
La nota completa, acá.
viernes, febrero 26, 2010
Avisos parroquiales
Taller de escribir a cargo de Romina Paula
Teatro y narrativa.
La idea es generar un espacio de trabajo sobre los textos y de discusión del material de cada uno en un grupo no muy numeroso en un encuentro semanal de tres horas.
Horarios y lugar:
Martes o Jueves de 19-22 hs en Remedios de Escalada de San Martín 332 (casi Warnes y J. B. Justo).
Arancel: $ 150 por mes.
Contacto: rominapaula@hotmail.com
martes, febrero 23, 2010
Pluma
por Camila Fabbri, para Los asesinos tímidos
Agosto es la segunda novela de Romina Paula. Antes escribió: ¿Vos me querés a mí?, las dos editadas bajo el mismo sello: Entropía. Hay un formato de esta editorial que me habla de la autora, y no puedo evitarlo. Abro la tapa y la veo ahí, sentada, con un libro abierto; y no sólo eso, además esta leyéndolo (el libro). Me gusta que esté ahí. No siempre percibo que al autor me lo están mostrando: que quieren que yo conozca al autor. ¿Que nos miremos?. Algo que dice, algo de un mundo. El momento previo tiene que tener algo de esto, el tiraje de la primer oración y ahí vamos. De ahora en más, todo lo que venga, está bajo estos mismos efectos.
Agosto es una novela que cuenta un viaje. Emilia es la que escribe, y por tanto, la que viaja. El viaje significa volver: la ciudad donde creció.
En los noventa tuvo una amiga, ( el tema de las épocas me resulta del todo atractivo) .El nombre de la amiga lo conocemos hacia el final. Hay algo de la identidad de los personajes inventados que no se dice instantáneamente. La amiga de Emilia hoy ya no está, estuvo, pero ahora ya no. Los cuerpos prescriben: por esto el viaje. Hay que remover lo que en algún momento fue una amiga, y llevar los restos hacia otra parte: el Sur.Y allá, ¿qué hay del allá?.
Completo, aquí
martes, febrero 09, 2010
Portugal
Hidrografia Doméstica é um romance introspectivo, subtilmente impressionista, que parte de um universo quotidiano e o transforma em paisagens diferentes e numa série de desconcertante e graciosos micro-mundos. Chloé tem onze anos e vive só numa casinha no fundo do jardim de casa dos pais. O seu diálogo interior – povoado de animais, amizades, viagens, árvores e banheiras – caracteriza-se por uma rara inteligência e define-se através de qualidades opostas: a ternura e o sarcasmo, a perspicácia e a ingenuidade. Mais do que um romance de iniciação, Hidrografia Doméstica flui para um futuro, traçando um mapa de cursos de água.
Hidrografia Doméstica, de Gonzalo Castro | série américas
Tradução de Miguel de Castro Henriques
Livros Quetzal
viernes, febrero 05, 2010
Urbi et Orbi (cierre)
Si los astros y los demiurgos de la meteorología nos favorecen, mañana termina el ciclo Un recorrido literario por los barrios porteños, basado en Buenos Aires / Escala 1:1.
En esta última jornada, los que leen y dicen son: Lucas "Funes" Oliveira, Ignacio Molina y Nicolás Mavrakis. Coordinan: Diego Erlan y Hernán Vanoli.
Sábado 5/2, 19.30.
Pabellón Argentino / Parque 3 de Febrero / Av. del Libertador, entre Oro y Godoy Cruz.
miércoles, febrero 03, 2010
El verdadero yo poético
Sandro Barrella lee El tesoro de la lengua y lo reseña para ADN:
Un recorrido por algunos de "los poemas más escuchados de la lengua española en Latinoamérica" es lo que propone El tesoro de la lengua, de Ariel Schettini. No se trata de una mera recopilación sino de una intervención crítica sobre los textos escogidos. El prólogo oficia a su vez de programa. Al decir un "tesoro de la lengua", se evoca tanto el célebre y primer diccionario de nuestro idioma, obra del clérigo Sebastián de Covarrubias, como ciertas antologías de carácter divulgativo que suelen emplear el término en virtud de lo que el propio compilador declara: "Una antología de los versos que se grabaron en la lengua y que fueron perdiendo su autor". Entretanto, el subtítulo, "una historia latinoamericana del yo", marca el punto de tensión que Schettini señala como lo propio y lo común entre el discurso poético y las palabras de la tribu, aquello que conjuga lo colectivo con su disolución en la forma particular, la instancia del ego.
Con la sola excepción de la rima XXI de Bécquer, los catorce textos seleccionados comprenden más de tres siglos de escritura poética en el continente. De sor Juana Inés de la Cruz y su redondilla a los "hombres necios" al Títere de la moneda de Arturo Carrera, Schettini sigue los avatares de la subjetividad latinoamericana. A cada poema le sigue un comentario en el que se combinan el afán pedagógico con el ensayo literario, la exploración sociohistórica del momento de aparición de los poemas y el universo cultural que los rodea.
Mientras que la inclusión de "La agricultura de la Zona Tórrida", de Andrés Bello, representa el hito fundacional de las naciones del Nuevo Mundo, el poema primero de Cantos de vida y esperanza señala el punto en que la lengua americana declara su independencia, y Rubén Darío pasa a encarnar lo moderno. Los nombres de Amado Nervo, César Vallejo, Pablo Neruda, Juana de Ibarbourou no presentan zonas de conflicto en el índice. El de José Lezama Lima tal vez abra una brecha. "A medida que el tiempo de creación del poema se acerca al presente, entonces, la antología se transforma de los poemas más escuchados a los poemas más escuchados por un yo", dice Schettini en el prólogo, y agrega: "Posiblemente yo mismo haya sido el único lector del último poema". El presente inestable crea un sujeto inseguro, balbuceante a la hora de decir "yo". El final abierto vuelve a plantear desde la contemporaneidad la pregunta sobre el género poético, que aparece también en los cuatro versos de Bécquer, y que el antólogo parece incluir como una afirmación de principios, como aquello que señala el centro siempre móvil, vacilante, de la utopía de la lengua.
viernes, enero 29, 2010
Urbi et Orbi (el día del Tamarisco)
Este sábado, los amigos Editorial Tamariscos engalanan el ciclo Un recorrido literario por los barrios porteños, basado en Buenos Aires / Escala 1:1.
Leen y animan: Sonia Budassi, Violeta Gorodischer y Félix Bruzzone. Coordina: Diego Erlan.
30/1, 19.30.
Pabellón Argentino / Parque 3 de Febrero / Av. del Libertador, entre Oro y Godoy Cruz.
martes, enero 26, 2010
El agujero de la escritura
Iván Thays escribe para su blog una excelente reseña de Biografía ilustrada de Mishima, que no nos atrevimos a cercenar, ni a abreviar, ni a linkear tan siquiera. Aquí va completa:
La nueva novela de Mario Bellatin es una ralentización que empieza y concluye con unos zapatos abandonados al borde un mirador. En el intermedio, un impecable profesor japonés da una conferencia, acompañada con slides, sobre el gran escritor japonés Yukio Mishima. Lo acompaña en la mesa, en silencio, un escritor que es el espectro del propio Mishima. La novela dura lo que durará la conferencia. El narrador es un asistente silencioso. Y mientras el profesor diserta sabiamente sobre la obra del autor japonés, el espectro de Mishima ve en aquellos slides una biografía ilustrada de su vida póstuma o paralela. Y es que, lo cierto es que la biografía ilustrada a la que asistimos apenas tiene que ver con la “verdadera” vida del narrador Yukio Mishima. Y más bien, se parece muchísimo (en la coincidencia de los títulos y los temas de las novelas, en la obsesión por los perros y las víctimas talídomes, y en algunos datos autobiográficos que pueden rastrearse) a la de Mario Bellatin.
Biografía ilustrada de Mishima es una de las novelas más complejas de Mario Bellatin pero, al mismo tiempo, es una de las pocas que ofrece al lector todas las claves para su comprensión en la propia obra. El espectro de Mishima aparece sin cabeza porque, como se recordará, el autor fue víctima de harakiri y el sepuku ritual. Aquel vacío que representa la cabeza ausente se va convirtiendo en un hecho cada vez más significativo. Al principio, el espectro Mishima intenta pasar la amputación como un efecto secundario del uso de la talidomida. Pretendía así ganarse un pasaje a París y, además, un efectivo. El fin utilitario de su minusvalía es de inmediato rechazado, sin consideraciones, por una enfermera que certifica “amputación”. Luego, el espectro de Mishima busca trascender ese fin utilitario y reemplazar la cabeza con una serie de artefactos que deben dar la apariencia de que ese “vacío” no existe. Del mismo modo como un soldado del ejército reemplaza su pierna amputada por una pierna de plástico, o Mario Bellatin reemplazó en su juventud el brazo faltante por un garfio metálico, el espectro Mishima quiere pasar inadvertida su deformidad sin éxito. Intenta cumplir así con su rol social, aceptar lo que los demás dicen (las deformidades deben cubrirse, esconderse, ignorarse) del mismo modo en que, en una escena memorable, él y su amigo Morita están obligados a comprar un Dodge del vecino que no quieren comprar, y cuyo vecino no quiere vender. El tercer paso es una epifanía. Descubre súbitamente que aquel vacío es el fin mismo de la escritura, de la vida misma. “Un hueco que para Mishima es lo único que parece cierto en la vida” es la información de uno de los slides. Entonces, el espectro Mishima decide convocar a un artista plástico de renombre para que haga una “intervención” sobre su cabeza faltante, que la reemplace por un objeto artístico sin mayor utilidad, de manera tal que “el vacío dejara de pertenecerle solo a él y se convirtiese en un atributo que involucrase a los demás”. Por su parte, hacia el final de la conferencia, el profesor japonés afirma que Mishima “nunca ha existido realmente. Tampoco el aparato didáctico de su intervención, por medio del cual habíamos estado observando una especie de reflejo de la realidad”.
Mario Bellatin creó en El Gran Vidrio una suerte de tríptico que funcionaba como “autobiografía mentirosa” o “autobiografía ficticia”. Uno podría estar tentado a pensar que lo mismo ha intentado en Biografía ilustrada de Mishima. Sin embargo, eso no es precisamente cierto. Dos preguntas atraviesan, de manera lacerante, toda la novela: “¿De qué río se nos habla en ese extraño exilio que es la escritura?” y “¿Qué clase de espanto ha sido capaz de generar una escritura semejante?” (esto último lo dice el espectro Mishima luego de asistir como espectador a una función teatral de su novela Salón de belleza). Ambas preguntas están engranadas con distintas escenas de la novela, en las cuales el espectro Mishima reconoce que no sabe de dónde nacen las ideas ni los libros que escribe. Se ve a sí mismo encerrado en un cubículo rodeado de escritores muertos, espectros como él. El proceso narrativo es un proceso místico, religioso, involuntario, que lo remite tanto a los místicos cristianos como a la poesía sufí.
Si logramos articular la idea de la escritura como un proceso interior donde la consciencia no tiene nada que ver (un vacío simbolizado por la falta de cabeza del espectro Mishima) con la iluminación del espectro Mishima según la cual su vacío debe ser un proceso comunitario, compartido por todos, y no un defecto propio que lo individualiza, podemos entender mejor la conclusión del profesor japonés: Yukio Mishima, como ningún escritor, existen realmente. Todos son espectros, agujeros que se crean cuando la vida no encaja perfectamente, y desde los cuales brota la escritura de manera espontánea, necesaria, como una herida que supura o un océanos que se desborda. Ciertamente, la biografía ilustrada del espectro Mishima nos muestra –esta vez- la biografía y obra de Mario Bellatin. Pero eso es aleatorio. También podría haber mostrado la de cualquier escritor, cualquiera, y todas encajarían. El espectro de Mishima es el espectro mismo de la escritura. Las preguntas latentes (“¿De qué río se nos habla en ese extraño exilio que es la escritura?” y “¿Qué clase de espanto ha sido capaz de generar una escritura semejante?”) son las preguntas que nos hacemos todos los escritores del mundo. Y la falta de respuestas, aquel vacío que es lo único que existe, es lo que permite que la literatura siga existiendo no como un proceso utilitario o rutinario sino revelador y purificador.
Que Mario Bellatin es un “escritor raro” es un lugar común difícil de rechazar. Que escribe siempre la misma novela es otro lugar común, pero ése sí es absolutamente negligente. Las novelas de Bellatin son ciclos que se cierran. 24 horas, 365 días, 7 años, el tiempo es una buena medida para asumir que aunque las cosas se repitan, al pertenecer a ciclos distintos no pueden ser iguales. Cada hecho es incontrastable. Comprarse una bicicleta a los siete años no es igual que comprársela a los 41 años. Enamorarse a los 15 no es igual que a los 60. Las novelas de Bellatin insisten en los mismos temas, cierto, pero aquello en vez de darnos la sensación de rutina o de monotonía debería darnos la idea de lo único e irrepetible que es cada situación una vez que se ha cerrado y comenzado un ciclo. La capacidad para reinventarse en cada novela convierte a Mario Bellatin no solo en un escritor extraordinario sino en una especie de "artefacto" literario o artístico, un proyector de slides donde todas las escenas, incluso las repetidas, cambian constantemente de rol, de lugar y de significado. Las novelas de Bellatin deben leerse como procesos de transformación espiritual pero también matemática. Cada factor nuevo incide sobre el significado de las escenas y muta constantemente su signo.
Bellatin, desde el hueco de la escritura, se convierte no en transgresor literario –como podría serlo César Aira- ni en un escritor de culto –como lo sería Mario Levrero- sino en una suerte de “combinador” de escenas, de mezclador o sampler, un originalísimo artista integral que usa la escritura como un objeto material y cuya trascendencia no está en el futuro sino en el presente, el momento mismo de la ejecución (es decir, de la lectura o la escritura). En ese sentido, Biografía ilustrada de Mishima, como algunas otras novelas del autor, es una obra imprescindible para entender hasta dónde pueden llegar los límites del proceso literario del siglo XXI. Aunque tratándose de Bellatin siempre pueden llegar aún más lejos.
viernes, enero 22, 2010
Urbi et Orbi (segundo intento)
Si no se suspende por tifón...
Un recorrido literario por los barrios porteños.
Juan Terranova, Leonardo Oyola y Sebastián Martínez Daniell. Coordina: Diego Erlan.
Sábado 23/1, 19.30.
Pabellón Argentino / Parque 3 de Febrero / Av. del Libertador, entre Oro y Godoy Cruz.

