viernes, junio 26, 2015

Diego Muzzio: ''No sé si en este marco hay algún lugar para la razón''

Las tres nouvelles que integran este libro son recorridas por la muerte, el terror y la fascinación en una ciudad atacada por la epidemia de la fiebre amarilla en la que la prosa de Muzzio "cura".

Por Mariana Kozodij para Diario Registrado



"El intercesor", "El ataúd de ébano" y "La ruta de la mangosta" son los tres cuentos largos que componen "Las esferas invisibles", editada por Entropía.  La peste de la fiebre amarilla, los miedos y la muerte galopan entre las historias que forman tríadas fluídas a partir de escenarios y personajes narrados con una precisión fotográfica.

El primer relato nos saca de una pútrida ciudad en la que un sacerdote avanza entre los convalecientes y nos revela una confesión de la que se desprende una historia cruel y mágica en los llanos gobernados bajo el mando de Juan Manuel de Rosas.
Una trama dentro de otra,  en la que la tradición gauchesca gana espacio con refinadas construcciones como "ranchos que se desangran" y "Marejadas de polvo desfiguraban la línea del horizonte".  Este primer relato tiene la particularidad de darle al paisaje un animismo que atrapa y convence por sobre el resto de las tramas.

La segunda historia "El ataúd de ébano" es interesante pensarla más en términos de exorcismo que bajo la idea de una redención y perdón. Una sutileza que amplía la manera de comprender el accionar de Sosa y Vega; dos ladrones de cajones en una ciudad llena de vidas fantasmas que no permiten diferenciar a los vivos de los muertos.

Por último "La ruta de la mangosta" ofrece exquisitas imágenes a la hora de "borrar la muerte del rostro" con un aprendíz, Lisandro Martinez, adicto al opio que necesitará atar cabos antes de sucumbir a los recuerdos de sus actos como fotógrafo- y algo más- de los muertos.

Dialogamos Diego Muzzio, autor de "Las esferas invisibles" que nos adentra en la imaginería de estas historias, que se retroalimentan, ante una ballena mortífera que nada entre la vida, la muerte y la eternidad.

- La frase de Melville que da nombre al libro pone el eje en el terror ¿Dirías que son historias de "miedos", en plural?

Diego Muzzio (D.M.)- Son historias de terror, en efecto, y hablan de distintos miedos que, me parece, han obsesionado desde siempre a los hombres y que, por ende, aparecen una y otra vez en la literatura: Los demonios, los fantasmas, el ansia de inmortalidad y la maldición que puede acarrear la consumación de este deseo. 

- La fiebre amarilla funciona como nodo que une las tres tramas. Tomaste la última epidemia (1871) que azotó Buenos Aires en tu primer relato ¿Cómo surgió tu interés en la enfermedad como marco y motor de este libro?

D.M.- No creo que sea un interés particular por la enfermedad, sino por lo que generó en ese momento, por el ambiente que propició y también por los cambios posteriores que impulsó en la fisonomía de la ciudad. La Buenos Aires de entonces era un lugar insalubre, donde restos de animales se pudrían en las calles; no había cloacas ni agua corriente. La epidemia de fiebre amarilla obligó a subsanar estos inconvenientes. Por otro lado, soy de esas personas que pueden caminar mucho tiempo por una ciudad observando los restos visibles del pasado, intentando imaginar cómo sería la ciudad en otra época. Escribir estos textos era como andar caminando por esa Buenos Aires de otro tiempo. Por otra parte, esa ciudad casi vacía y fantasmal, asolada por la epidemia, me parecía un buen escenario para situar los relatos. Me daba la posibilidad de utilizar de otra manera el marco, de ponerlo, de alguna manera, casi al mismo nivel de importancia que la trama, como si la ciudad fuera otro personaje más.
  
- ¿El orden en que están publicadas las nouvelles es el mismo en el que fueron escritas?

D.M.- Sí, los relatos aparecen en el libro en el mismo orden en que fueron escritos. Con períodos de mayor o menor actividad, es un libro que trabajé durante diez años. El intercesor empecé a escribirlo cuando me fui a vivir a Francia, y El ataúd de ébano, el último relato, lo empecé y lo terminé muy rápido, poco tiempo antes de volver a vivir a Buenos Aires.
  
- La magia juega un factor importante; primero en un sentido más pleno, luego como una especie de exorcismo y finalmente como algo más tecnológico, como herramienta. ¿Sentís que se prioriza lo mágico por sobre la razón en estas historias?


D.M.- Hay, en efecto, un componente fantástico en cada nouvelle. Me parece muy interesante lo que observás, en el sentido de que dicho componente va mutando según el tiempo real del relato. El primer texto es un flash back. Cronológicamente, es el relato más antiguo, sucede antes de la epidemia, y es en donde aparece este terror que podríamos catalogar de más antigüo, que es el miedo al demonio. En el segundo, en cambio, estamos ante un terror bien anclado en el siglo XIX, que es el miedo al fantasma. Y, en el último, es casi un terror tecnológico, a futuro, y que, de alguna manera, estamos viviendo hoy, que es el alargamiento artificial de la vida humana. En cuanto a tu pregunta, al menos en este libro lo fantástico es el núcleo de las tres historias, de manera que no sé si en este marco, hay algún lugar para la razón….

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