viernes, marzo 09, 2007

Opendoor revisado

La narración-clip

por Carlos Gazzera (La Voz)

En la última década, la literatura argentina ha tenido un buen número de escritores que han buscado mostrar –experimentalmente, aunque mal no fuera– el impacto que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación tienen en la cotidianidad. Quizá, el mejor ejemplo que se puede evocar aquí sea el relato Delivery (2002), de Alejandro Parisí, en el la droga, el sexo, la TV, los celulares, el beeper y la velocidad conforman el cóctel de la vida misma.

Iosi Havilio (Buenos Aires, 1974) parece dar un paso más allá al intentar una novela-clip. Como su antecesor, el videoclip, la ficción aquí se articula sobre un eje temático (débil, enclenque) cuya estructura radiante le provee al lector la satisfacción de la fragmentariedad, la velocidad, el hipervínculo, la labilidad de toda identificación.

La historia se sostiene en capítulos breves, de historias breves, entrecortadas, que, como en los destellos de luz en la pantalla, emiten la sensación de una multiplicidad de realidades.

Opendoor es la historia de una joven que tras abandonar la carrera de veterinaria, vive la experiencia del extravío, el exceso y la des-subjetivación. Su deseo es el único instinto que parece vivo en su Yo. Deseo que le permite gozar tanto con el amor de una mujer que la arrastra, el sexo con un hombre cuya edad es la de su posible padre o bien con una adolescente que podría ser su hija. Solo la pulsión vital del sexo la mantiene viva. Eso es lo único que la conecta con la realidad exterior.

¿Por qué Opendoor? Es interesante el título porque a medida que se avanza en la lectura se establecen otras relaciones que le permitirán al lector aceptar el acierto del título. Como ocurre en los videoclips, el título sólo puede transparentarse cuando se ha escuchado la totalidad de la canción-eje. Opendoor, trascripción morfemática del inglés open door (puerta abierta) es el nombre de una localidad que se conformó alrededor de la colonia para enfermos mentales Domingo Cabred –quizá la más antigua de la psiquiatría moderna de "puertas abiertas"– de la zona del noroeste bonaerense (San Miguel-Pilar-Marcos Paz-Luján).

Iosi Havilio ha escrito una novela profunda, mucho más profunda de lo que a simple vista nos deja ver su estructura de relato-clip. Erótica y neurótica, la historia de la protagonista de Opendoor esconde la mirada de las nuevas generaciones, de los jóvenes de este nuevo siglo. En ellos debemos depositar la confianza de un futuro incierto, tan incierto como las narraciones que nos dan a leer. Porque como se sabe, de Homero a esta parte: sin relato no hay Nación, no hay (con)géneres.

16 comentarios:

luzpearson dijo...

¡Hola, qué tal! ¿Son felices?
Hasta pronto!

Anónimo dijo...

para cuándo entropy-tv?

gz dijo...

Hola, Luz, tanto tiempo!
Entrophy-TV, claro, muy pronto, SMD ya tiene todo casi listo.

Anónimo dijo...

Nunca vi una reseña tan alejada de la realidad del objeto aludido.
Yo leí el excelente libro rojo de Havilio, y es casi pura narración clásica, ni atisbo de video-clip.

Anónimo dijo...

ahy la juventud!
que novela tan exitanteeeeahi
nadie comenta sobre las humedades
ascendentes que provoca
Lucre Enduida

Anónimo dijo...

true, very true

Anónimo dijo...

también salió reseña en radar del domingo y vi algo en llegás,
quiero yo ese agente de prensa iosi
o tu libro de verdad es tan bueno,
alguien hace el favor de contestarme por uno o por otro?
firma:
compañero de sauna

Anónimo dijo...

estimado amigo,
hay cosas que no se hablan
a menos de 85°C, si no
pregúntele a mr hugo.
joss

Anónimo dijo...

pregunta: ¿reciben originales de libros para evaluar su publiación, o sólo amigos de la casa?

Anónimo dijo...

A los amigos los recibimos para tomar el té. Los originales son bienvenidos, claro, pero somos increíblemente lentos para evaluarlos y, dado el volumen de textos que nos llegó en los últimos dos años, no podemos, con nuestra ínfima estructura, devolver como correspondería ese material no solicitado.
Pero la mayoría de los que usted llama ”amigos de la casa”, Marcela, empezaron bajo la forma de manuscritos desconocidos.

Charlotte dijo...

Yo me quedé con lo de "compañeros de sauna". Los que conozco que visitan esos lugares (no voy a decir non sanctos), jamás hablaron de manuscritos, ni reseñas, ni originales ni nada. Este asunto es todo muy turbio, vaporoso, diría. Sauna, casa de té, casa de citas...

Anónimo dijo...

It takes one to know one...

Anónimo dijo...

Es más, Marcela. A los "amigos de la casa" ni les reciben material. Porque les da cosa. Mirá si les resulta horroroso. ¿Qué hacen? Diosmío, qué encrucijada. Ahora, Marce, yo que vos, preguntaría qué pasa con los enemigos.

Anónimo dijo...

It takes one to know one, de curso.

Anónimo dijo...

Sure, like the pot calling the kettle black.

Anónimo dijo...

Yeah, you know how it goes "Birds of a feather..."