martes, octubre 18, 2016
Un paseo por los caminos olvidados de la lengua
lunes, julio 04, 2016
Mundos propios
Por Eugenia Zicavo para El Planeta Urbano.
Alejandro García Schnetzer es un escritor distinto.
Nacido en Buenos Aires y radicado desde hace años en Barcelona, este argentino que además es editor y traductor escribe en una lengua de otro tiempo: la de los padres, la de los abuelos, la de las generaciones pasadas. Su última nouvelle, Quiroga (que está en la sintonía de sus anteriores, Requena y Andrade ), transcurre en el Río de la Plata y sus orillas, a fines de la década del 30. El protagonista es un joven bibliotecario, enamorado perdidamente de una mujer a la que escribe cartas de manera compulsiva, que a partir de un viaje en barco advierte las posibilidades y recompensas de dedicarse al contrabando. Todo contado en un clima histórico construido sobre las bases de un lunfardo olvidado, de un gran rescate de arcaísmos que vuelven a la vida tamizados por la experiencia acumulada de la lengua, la resonancia de los términos que no por desconocidos resultan menos próximos, la memoria de los que hablaron antes y se niegan a seguir callados.
lunes, junio 06, 2016
Quiroga. Archivos de la lengua
Reseña de la novela de Alejandro García Schnetzer, por Pablo
Potenza para Marcha
lunes, mayo 16, 2016
Quiroga, de Alejandro García Schnetzer
Por Pablo Díaz Marenghi para Artezeta
miércoles, abril 27, 2016
Poesía polifónica
Por Antonio Jiménez Morato para el blog de Eterna Cadencia
Una lectura en tándem de Requena, Andrade y Quiroga. Las novelas de García Schnetzer, todas publicadas por Entropía, todas con el apellido de sus protagonistas como título, todos de siete letras, muestran el vínculo sólido del autor con la poesía.
Como bien recuerda María Negroni en las palabras que aparecen en la contratapa de Quiroga, los personajes de estas novelas son «prismas de lenguaje». No son en sí unos personajes visualizables sino audibles. En medio de una avalancha de literatura superficial que concibe la modernidad como un asunto icónico, y siembra sus narraciones de pixeles y referencias cinematográficas o fotográficas, García Schnetzer no ha olvidado que la literatura es lenguaje y, como tal, entra más en el negociado del oído que en el del ojo. Y tiene el acierto de, pese a ello, no integrar ese campo asociativo en sus historias del modo más simplón: con canciones o referentes radiofónicos. No, al contrario, lo que hace es vehiculizar los hechos que novela mediante mecanismos puramente lingüísticos. Por eso sus novelas están basadas, ante todo, en conversaciones, conversaciones en las que las acotaciones son las imprescindibles y es mediante la diferenciación de las voces como el lector puede dilucidar quién dice cada cosa. Ahí radica la fascinante capacidad de García Schnetzer de doblegar al lenguaje. Marcelo Cohen, en otro título de la misma editorial, Música prosaica, recordaba lo que muchos parecen haber olvidado, que las variedades del castellano no son tanto léxicas como sintácticas, y en estas tres novelas (Requena, Andrade y Quiroga) eso se lleva al extremo: cada uno de los personajes tiene su sintaxis, su particular cadencia verbal. Si se relacionan entre sí, si hay algo que los une, es la misma cercanía de esos tonos, como se dice en un pasaje de Quiroga: «No es que fueran semejantes las maneras del hablar, caminos clausurados se diría, pero se parecían las voces, más que nada en la intención.» Y, como es obvio, es ese cuidado microscópico por la dicción, por el modo en que esa polifonía se funde en un mismo tono narrativo, lo que ha provocado el interés que los poetas parecen sentir por las novelas de García Schnetzer. No creo que sea casual que, salvo en el caso del primero de los libros, los otros dos hayan sido presentados desde sus contratapas por poetas y no por narradores. Acaso lo lógico habida cuenta su condición novelística fuera haber buscado el refrendo de autores afamados en su condición de narradores, pero no, tanto Juan Gelman como María Negroni son poetas, excelentes poetas, y si han sentido interés por estas novelas es precisamente por el profundo calado poético que destilan, por su condición de artefactos lingüísticos y no tanto narrativos. Salvando las distancias, podría decirse que García Schnetzer pone en práctica narrativa la idea del drama em gente de Pessoa. Donde el poeta portugués presentaba un espacio de intercambio estético, las novelas de García Schnetzer se atreven a hacer de ese intercambio estético una herramienta de un desarrollo narrativo.
Porque leídas de modo sucesivo, como hice yo con la intención de escribir estas líneas, en una relectura tan intensa como placentera, se hacen más patentes no ya las estructuras narrativas de cada una de las novelas sino los hilos que las enlazan. Si bien la primera, Requena, se centraba más en Palermo y en la figura de un maestro oral, mentor de un grupo de rendidos discípulos que dialogaba de modo directo con uno de los últimos libros de Antonio Machado, Juan de Mairena, la segunda, Andrade, se ubicaba un par de décadas más tarde en la zona de Plaza de Mayo y las librerías de viejo, para trazar una metáfora de la muerte que se cerraba con la partida de un barco en medio de la noche, y es justamente en un barco nocturno donde se trasladan de Buenos Aires a Montevideo los contrabandistas de Quiroga. Por otro lado, las narraciones se vehiculizan, como se ha dicho, a través de conversaciones, pero siempre se trata de conversaciones entre hombres, llenas de los sobreentendidos y alusiones propias de ese tipo de conversaciones, y, pese a ello, también desarrolladas en medio de los formulismos y protocolos que la sociedad impone en el trato social. Es en esa tensión entre lo íntimo y lo público donde tienen lugar las tensiones argumentales de las novelas de García Schnetzer y es ahí y sólo ahí donde debe buscarse lo que tienen de profundización histórica al describir unos modelos de relación ya desaparecidos, pero no en el lenguaje, ya que el lenguaje es plenamente actual o eterno, elijan el punto de vista que más les convenga, porque es, sencillamente, poesía.
lunes, abril 25, 2016
Siluetas de expresión olvidadas: entrevista a Alejandro García Schnetzer
Por Luis Adrián Vives para Evaristo Cultural
Tango, barco y contrabando. La percepción, entre razones y emociones, va tejiendo peripecias que intensifican el sentido de cada elemento elegido, por necesario, en la narración.
miércoles, abril 20, 2016
Navegando a la deriva
Por Rodrigo Fernández para El Popular de Olavarría
lunes, marzo 07, 2016
Contra la literatura ergonómica
Sobre Quiroga, de Alejandro García Schnetzer para Bazar Americano. Por Ulises Cremonte
lunes, febrero 29, 2016
Cuando la suerte que es grela
Horacio Mohando comenta Quiroga, de Alejandro García Schnetzer, para Revista Invisibles
lunes, febrero 15, 2016
Envolvente historia Anacrónica
Daniel Gigena comenta Quiroga, de Alejandro García Schnetzer, para IDEAS La Nación
lunes, enero 25, 2016
Mempo Giardinelli sobre Quiroga, de Alejandro García Schnetzer
Conti, García Schnetzer. Por Mempo Giardinelli para su blog Cosario de Mempo
Entrevista a Alejandro García Schnetzer en Télam
“Pienso, quizá por ver si sobrevienen ideas impensadas”
Por Pablo Chacón para Télam.
martes, diciembre 22, 2015
Los ecos de las ficciones que marcaron un año intenso
Silvina Friera incluye Las esferas invisibles (Diego Muzzio) y Quiroga (Alejandro García Schnetzer) entre las novelas que marcaron el 2015.
La nota completa, se puede leer acá
viernes, diciembre 04, 2015
Quiroga, de Alejandro García Schnetzer
Por Pablo Debussy para Perfil Cultura
viernes, octubre 23, 2015
Alejandro García Schnetzer habla de Quiroga
“En mi caso, la escritura no es sólo sentarse a escribir”
miércoles, octubre 14, 2015
El mito del río
Alejandro García Schnetzer habla de su nueva novela, Quiroga: “No sabría escribir con el habla del presente, aunque, por otra
parte, es imposible ser antiguo”, dice.









