Los queridos Daniel Link y Ariel Schettini mantendrán una conversación pública en Eterna Cadencia. 
¿Quién podría no asistir a semejante convite?
martes, diciembre 01, 2009
Dos potencias
viernes, septiembre 28, 2007
Conozca el interior
El próximo fin de semana largo: ni Cataratas ni Calamuchita, ni Punta Tombo ni Tafí del Valle. La opción es una sola: Pringles, provincia de Buenos Aires.
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JORNADAS PREPARATORIAS
PRIMER CERTAMEN REGIONAL DE DECLAMADORAS DE POESIA-2008
PROGRAMA:
Viernes 12 de octubre de 2007:
- "Poesía, ritmo y oralidad", taller a cargo de Daniel Link.
- "VOZ ALTA Poesía, oralidad y declamación", conferencia a cargo de Jorge Monteleone.
- "Cabaret literario", performance a cargo de la poeta Gaby Bejerman.
Sábado 13 de octubre de 2007:
- "Declamación y disciplinamiento de la voz: la enseñanza de la lengua en la Argentina del aluvión inmigratorio", conferencia a cargo de María Celia Vázquez.
- "Voz y memoria", taller interactivo a cargo de Teresa Arijón.
- "Cierre de las Jornadas Preparatorias", a cargo de Arturo Carrera.
- "Caravana de las declamadoras", puesta en escena de Vivi Tellas.
Las actividades con certificados de asistencia requieren inscripción previa. Cupos limitados. Inscripción gratuita.
Por e-mail a jornadas@estacionpringles.org.ar
jueves, mayo 31, 2007
martes, septiembre 26, 2006
Resentimientos
miércoles, septiembre 06, 2006
Canecalón
[Por Juan F. García, Canecalón, número doce]
Sala de lectura
“...Quizás sea bueno pensar en libros que por sus antagonismos nos deparen la inigualable fortuna de gozar leyendo. De cierta intraducibilidad en reseñas críticas. Cruces. Pienso en El discurso vacío de Mario Levrero (Interzona, 2006) y en Hidrografía doméstica (Entropía, 2004) de Gonzalo Castro.
El libro del inclasificable Mario Levrero discurre sobre la ritualidad de la escritura, sus imposibilidades. Y a su vez, el elemento autobiográfico trabajado en los bordes siempre sutiles, lábiles, de la pura ficción. El primer libro del joven escritor Gonzalo Castro, anima a una niña que descorre velos sobre la infancia y el paso previo a la adolescencia. De ritmo muy bien trabajado, esta primera novela no es deudora de nadie, no deshilacha las influencias y se sitúa cómoda en las novelas por venir, deudoras de su propia voz (como es la luminosa primera novela de Lucía Puenzo El niño pez (B. Viterbo. 2004)).
[...]
“...Leyenda. Literatura argentina: cuatro cortes de Daniel Link (Entropía, 2006) reclama un lector interesado en preguntas sobre la literatura argentina a partir de cortes periódicos que, en el orden social y politico, enlazan peronismo, postperonismo, dictaduras, democracia, los 90 y después. Y en ese entramado, Link lee las líneas fundamentales de las escrituras locales. De ardua lectura, de inteligente pluma que sopesa los desvaríos de la teoría con la justeza de una cita.”
miércoles, agosto 30, 2006
Así se lee Leyenda
Idealmente, se necesitan: un mantel geométrico, un mate de nácar, una cartuchera austro-húngara, una tijera, repasador, un almohadoncito a rayas, un patio primaveral, un gato cualquiera, una llave, y otra silla. Inténtenlo ustedes también.
lunes, julio 31, 2006
El autor como lector
[Por Ana Ojeda, para La Nación, Suplemento Cultura]
Una fotografía muestra, apenas abierto el libro, a su autor leyendo un libro de rigurosa encuadernación negra, un libro genérico. Ese será el enfoque elegido y desarrollado a lo largo de Leyenda. Literatura argentina: cuatro cortes , el autor -primero y antes que nada- como lector.
"Llamo Leyenda a un conjunto de textos sobre literatura argentina escritos por alguien que no se imagina como un experto en el campo de los estudios sobre literatura argentina pero que, sin embargo, ha sido convocado una y otra vez a intervenir en ese campo", asegura Daniel Link en la Introducción.
Cuatro son los cortes postulados en el título y dos los tipos de intervención que Link, autor de Los años noventa y Clases , nos propone en esta oportunidad. "Peronismo y misterio (1942-1953)", "Crítica y política (1955-1966)" y "Crisis de la literatura (1968-1983)", por un lado, son artículos críticos aparecidos o inéditos, escritos en diferentes momentos. El primero, por ejemplo, originalmente pensado para la Historia crítica de la literatura argentina dirigida por Noé Jitrik, no llegó a publicarse debido a diferencias irreconciliables entre el autor y el director de aquella colección; el segundo, también escrito para integrar un volumen colectivo -la Historia social de la literatura argentina dirigida por David Viñas-, no logró ver la letra de molde (al menos en esa oportunidad), debido a que el proyecto se interrumpió luego de la salida del primer tomo, dirigido por Graciela Montaldo.
Estos tres primeros cortes ofrecen al lector una progresión cronológica ordenada, que abarca gran parte de la literatura del siglo XX. De esta forma, partiendo de un análisis del género policial y las particulares declinaciones que éste adoptó en la Argentina, se pasa a una reflexión acerca de la importancia que tuvo Contorno para "la fundación de la crítica contemporánea en Argentina", y se termina analizando la literatura de los años setenta, que coloca en el centro de la escena de escritura a la violencia. Además del panorama cronológico, estos tres primeros cortes ofrecen al lector otro beneficio: un enfoque similar, obsesionado por los discursos de los medios masivos, la cultura industrial y la lógica del mercado.
En la década del cuarenta, sostiene Link, "los escritores educados al calor de la máquina cultural y sus valores (el entretenimiento, el relato bien fait, el wonder , el suspense , el internacionalismo y la traducción de formas y contenidos ya probados en otras latitudes) se vuelcan masivamente a la experimentación del género policial". En la década siguiente, en cambio, la crítica empieza "a ser pensada ella misma como una mercancía". Esto le permite plantearse como una intervención declarada (y no solapadamente) política en el campo de la cultura: "Escribir -en palabras de Oscar Masotta- es cuidarse de lo que se escribe porque lo que se escribe puede ser utilizado". En esta línea, "los setenta muestran por lo general una confianza permanente (heredada de los sesenta) respecto del ´control que la cultura alta (letrada) podía ejercer sobre los medios, la certeza ciega de que la cultura industrial no desplazaría a los productos de esa cultura de la posición central que ocupaban".
El cuarto y último corte, "Milenio (1995-2010)", es, a diferencia de los anteriores, una miscelánea de textos aparecidos en su mayor parte en el suplemento Radarlibros . Reseñas en su mayoría, pero también contribuciones escritas originalmente para presentaciones de libros, entrevistas y notas. Mientras que en los tres primeros cortes se intentaban abordajes de conjunto (de un género, de una disciplina, de una década), aquí el trabajo es más puntual. Se avanza sobre textos de autores por lo general contemporáneos (Piglia, Fogwill, Andahazi, Sábato, Molloy, Aira, entre otros), con la vista puesta en el futuro: "lo importante es el punto de llegada, el milenio, es decir: la literatura producida, agónicamente, hacia finales del siglo XX y comienzos del XXI (aproximadamente entre 1995 y 2010)".
Leyenda. Literatura argentina: cuatro cortes es de lectura ágil, amena y entretenida. Su interés por el análisis del peso político que tiene la literatura, por otra parte, le permite salir airoso del desafío principal que entrañan las recopilaciones de artículos: la falta de organicidad.
jueves, julio 06, 2006
lunes, junio 05, 2006
Re-cortes
Golosina caníbal sí que lee bien los libros de Entropía (o al menos los lee completos.)
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Leyenda: literatura argentina, cuatro cortes se divide en cuatro cortes cronológicos en función de una arqueología de la literatura argentina. Cada corte se presenta como una cartografía de autores ligados a partir de uno o varios conceptos que están explícitos en los tres primeros cortes (el género policial y la industria cultural; la crítica, la política y el contexto; la violencia, la mass-media y el estilo) y más difusos en la cuarta parte (aunque el objetivo del libro, en parte, consiste en mostrar que las ideas de los anteriores cortes reaparecen y condicionan al último: la literatura contemporánea).
El segundo corte, sobre la crítica literaria que se renueva a partir de Contorno, parte de la división de la crítica literaria en su estatuto institucional académico y periodístico, ambos vinculados con diversas lógicas (universitaria y de mercado). Desde este desdoblamiento, Leyenda puede ser leído en esa tensión: los tres primeros son claro ejemplo de la crítica académica; en cambio, el último se inscribe y se escribe desde la crítica periodística. Link, como en sus anteriores libros, escribe en esa tensión y a su vez la supera, mezclándo las dos lógicas en una crítica distinta que escapa a la homogeneidad de un discurso establecido esgrimiendo esas tres variables, también (y tan bien) señaladas en el segundo corte: una redistribución de saberes; una intervención política; y una escritura.
Sólo con tomar los títulos de los cortes se pueden vislumbrar las lentes con las que Link lee la literatura argentina: Peronismo y misterio; Crítica y política; Crisis de la literatura; y Milenio: Restos diurnos y Márgenes. Retomando una frase del prólogo queda claro tanto el uso de estas variables como el objetivo de Leyenda: “...parto desde el presente para entender de dónde nos viene (de dónde imaginamos que nos viene) una determinada relación (una relación actual) entre literatura y cultura industrial, crítica y verdad, arte y política.”(Pág. 16) Estos últimos conceptos no se limitan a aparecer en un corte sino que van desplazándose de uno en otro, relacionándose entre sí y reformulándose en relación con el contexto histórico y social en el que se inscriben. Por eso, si en el segundo corte (Crítica y política) la crítica argentina “adquiere conciencia... de sus posibilidades políticas...” a partir de “condiciones históricas precisas” (Pág. 63), en el tercer corte (Crisis de la literatura) la literatura misma se presenta como un conflicto entre la estética y la política donde la “irrupción de fuerzas antiestéticas” generan una escritura desde la violencia.
In toto, acá.
miércoles, mayo 31, 2006
La profecía
¿Solari Parravicini? ¿Tiresias? ¿Horangel? ¡No! Daniel Link (cuándo no) en una interesante entrevista para "Río Negro on-line". Lecturas, apologías, rechazos y un poco de futurología. (Lo que no puede responder el oráculo, claro, es dónde conseguirían su libro esos supuestos lectores patagónicos...)
- ¿Me comparte algunas otras predicciones?
- En Río Negro, alguien querrá leer mi último libro (Leyenda). Publicaré una novela (Montserrat) y un libro de poemas (Campo intelectual). Haré un viaje. Conoceré gente nueva y me reencontraré con viejos amigos.
Completo, acá.
lunes, mayo 29, 2006
Leyendas de pasión
Después de interminables semanas de confites sugus y pastillitas drf en los más variados newsletters, volvemos a las ligas mayores de la prensa cultural.
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[por Patricio Lennard, para Radarlibros, 21-05-06]
Daniel Link es crítico, profesor universitario, poeta, novelista, blogger y periodista cultural, pero no es un “especialista” en literatura argentina. Y la aclaración que hace al respecto en el prólogo de Leyenda. Literatura argentina: cuatro cortes no sólo viene a cuento de su labor al frente de la cátedra de Literatura del siglo XX de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires (una “especialidad” cuyo nombre, según dice, “alcanzaría para paralizar a una horda de karatecas enloquecidos”) sino también se ampara en el rechazo a la especialización como valor en la tarea crítica. Link procura ser (y vaya si lo logra) un “crítico a secas”. Y es con ese propósito que su trabajo desborda tanto los límites de la literatura (de lo que son prueba Cómo se lee y Clases, sus anteriores libros de ensayos) como aquellos que se empecinan en separar la crítica académica de la periodística. En tiempos en que la vetusta figura del intelectual vacila atolondradamente entre la opinología mediática y la cultura de expertos, y en que la crítica (“agónicamente” producida en la Argentina, al igual que la literatura) sigue perdiendo terreno frente a géneros como la biografía, el testimonio y la entrevista, Link demuestra que es posible trascender la dicotomía “discurso periodístico/discurso universitario” y repensar (aquí, ahora) a la crítica como una forma de intervención política.
La reseña completa, acá.
jueves, mayo 18, 2006
Fato in casa

"Ácido, erudito, certero, implacable..." ¿John Updike? No, Daniel Link en esta pastillita de la versión local del "Big Issue".
miércoles, mayo 10, 2006
Llegás a Buenos Aires
jueves, mayo 04, 2006
miércoles, mayo 03, 2006
Incorruptibles
miércoles, abril 19, 2006
Inbox
Subject: Palos porque bogas
From: Linkillo
Así, al acaso: en el texto sobre Aira se perdieron algunas cursivas y algunos espacios en blanco. Nada grave... hasta ahora.
Abrazo
DL
viernes, abril 14, 2006
lunes, marzo 27, 2006
La libertad como condena [fragmento de Link en Debate]

¿Cómo condicionan a esa operatoria política los distintos medios de comunicación, véase la academia, la prensa, el blog, el mercado editorial? Usted, en función de lo que pretende de su labor, ¿qué puede y qué no puede en cada una de esas situaciones comunicativas?
La academia y la prensa, salvo contadas excepciones, han funcionado siempre de acuerdo con la lógica de las relaciones laborales. Los condicionamientos no funcionan allí tanto por el lado de las restricciones sino por el lado de las obligaciones: uno está obligado a tocar ciertos temas y a hacerlo de cierto modo. En cuanto al caso del blog, allí todo es más libre, pero eso no significa que sea más fácil: la libertad como condena. En los medios masivos no se puede analizar (es decir, desmontar minuciosamente) el sentido común de masas; en la academia no se puede intervenir en relación con el presente fuera de los protocolos académicos (contenidos mínimos, sistemas de evaluación, informes de avance de las investigaciones, bibliografía consultada, etc.). El blog no admite desarrollos (ficcionales o argumentativos) largos o con aparato crítico. El libro sigue siendo el momento de síntesis más alto, me parece, donde la libertad, las restricciones y las obligaciones, cuando uno tiene, además, suerte, se equilibran entre sí. Naturalmente, el mercado opera selectivamente en relación con todo lo que se publica, pero si uno revisa todo lo que se publica tampoco puede quejarse de que el mercado sea demasiado selectivo sino todo lo contrario.
{Sigue en Linkillo}
["Presenciamos una masificación de la escritura" (entrevista de Agustín Valle, foto de Sebastián Freire), Debate (revista semanal de opinión), Buenos Aires, 23 de marzo]
Leyenda. Literatura argentina: cuatro cortes
jueves, marzo 23, 2006
Saer por Link
[fragmento de "Opiniones contundentes", de "Leyenda"]
(...)
“No es que los nuevos soportes no permitan una elaboración estética, pero vivimos una invasión de productos industriales. El modo en que los grandes grupos monopólicos hegemonizan la cultura es inadmisible. Esto afecta severamente a la literatura porque afecta a la industria del libro”, pensaba Saer. Aunque lo que reconocemos como “la literatura” no debería coincidir necesariamente con “la industria del libro”, Saer era consciente de hasta qué punto los dictados de la industria interfieren en el sistema de conceptos que es “la literatura” en un momento determinado. “Afortunadamente, siempre hay proyectos independientes. Y mientras haya una industria del libro independiente, queda garantizada la existencia de la literatura. La ventaja que presenta la literatura escrita en lengua española es que, habiendo varios centros editoriales (Buenos Aires, Barcelona, México), eso hace más pluralista el funcionamiento del mercado.”
Saer creía que no hay que aceptar los engaños. Una editorial no es solamente un proyecto comercial sino también un proyecto de intervención política en el seno de la sociedad y de la cultura. Por lo tanto, “no importa si Antonio Di Benedetto vende o no. Me parece que sus libros son mejores que algunos que venden decenas de miles de ejemplares, firmados por personas que ni siquiera podríamos calificar como escritores”. Saer se negaba a dar nombres, prefería no hablar –sobre todo– de sus colegas argentinos. Después de mucho titubear se animó a tomar a Paulo Coelho como representante de lo que despreciaba. “Es sólo un ejemplo: Coelho es un estereotipo de la literatura de mensaje. Su falso optimismo es muy comercial y tiene por objeto embarcar a los lectores en esa ficción de la falsa felicidad. No estoy en guerra con esa gente, pero reclamo un espacio para la literatura (Gadda, Vallejo, lo que se prefiera) menos preocupada por el mensaje en el sentido en que lo hace Coelho.”
(...)
miércoles, marzo 15, 2006
Ágil y feliz
A horas de la salida de "Leyenda", recuperamos esta reseña-adelanto que publicó Juan Terranova en "Perfil".
Tres partes y el presente
Leyenda - Literatura argentina: cuatro cortes se presenta en su introducción no como “un libro de historia de la literatura argentina” sino más bien como “un tratado de arqueología”. La periodización crítica, en todo caso, hace de columna vertebral en las primeras tres partes y sobrevuela la cuarta. El primer corte, Peronismo y misterio (1942-1953), se compone de útiles respuestas sobre el destino del género policial en la Argentina y sus vinculaciones con lo político, esfera que también recorre las dos partes siguientes. Crítica y política (1955-1966), quizás la mejor pieza del libro, rastrea los momentos de inflexión de la crítica literaria local. Leyendo a partir de sus diferentes soportes, círculos de pertenencia y procedencias editoriales, Link construye una identidad y una ubicación convincentes para cada uno de los escritores que nombra (Viñas, Jitrik, Sebrelli, Masotta, entre otros).
En el tercer corte, Crisis de la literatura (1968-1983), se releva el desempeño de distintos actores intelectuales en el paso de los “festivos” años sesenta a los conflictivos setenta. A estos tres ensayos de neta producción académica se le opone el cuarto corte (1995-2010), una miscelánea de críticas breves publicadas en medios especializados y suplementos culturales. Es como si, para hablar del presente, Link tuviera que abandonar la forma no rígida pero inevitablemente esquemática del paper y dejarse avanzar por la desarticulada energía cotidiana, donde las lecturas son más audaces y jugosas en su arbitrariedad.La prosa de Link, siempre prolija, pone especial atención a las diferentes formas de la narración, sus soportes y oscilaciones entre lo artesanal y lo industrial, entre la elite y lo masivo.
Hay una influencia evidente en la mirada y escritura de Leyenda... que conjuga, por su claridad y legibilidad, lo mejor de Beatriz Sarlo con la fuerza intelectual de Literatura argentina y política de David Viñas. Menos ambicioso que Literatura y disidencia, menos teórico que Cómo se lee y otras intervenciones críticas, Leyenda... es un libro algo predecible pero ágil y feliz, al mismo tiempo que un excelente recorrido por un fenómeno tan esquivo y vital como es la literatura argentina del siglo XX.







