lunes, mayo 29, 2006

Leyendas de pasión

Después de interminables semanas de confites sugus y pastillitas drf en los más variados newsletters, volvemos a las ligas mayores de la prensa cultural.

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[por Patricio Lennard, para Radarlibros, 21-05-06]

Daniel Link es crítico, profesor universitario, poeta, novelista, blogger y periodista cultural, pero no es un “especialista” en literatura argentina. Y la aclaración que hace al respecto en el prólogo de Leyenda. Literatura argentina: cuatro cortes no sólo viene a cuento de su labor al frente de la cátedra de Literatura del siglo XX de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires (una “especialidad” cuyo nombre, según dice, “alcanzaría para paralizar a una horda de karatecas enloquecidos”) sino también se ampara en el rechazo a la especialización como valor en la tarea crítica. Link procura ser (y vaya si lo logra) un “crítico a secas”. Y es con ese propósito que su trabajo desborda tanto los límites de la literatura (de lo que son prueba Cómo se lee y Clases, sus anteriores libros de ensayos) como aquellos que se empecinan en separar la crítica académica de la periodística. En tiempos en que la vetusta figura del intelectual vacila atolondradamente entre la opinología mediática y la cultura de expertos, y en que la crítica (“agónicamente” producida en la Argentina, al igual que la literatura) sigue perdiendo terreno frente a géneros como la biografía, el testimonio y la entrevista, Link demuestra que es posible trascender la dicotomía “discurso periodístico/discurso universitario” y repensar (aquí, ahora) a la crítica como una forma de intervención política.

La reseña completa, acá.

4 comentarios:

Entropia (las apostillas) dijo...

Nos jaquearon, Gzal. ¿O ahora somos del palo de Technorati? ¿Es para cotizar mejor en Nasdaq?

gz dijo...

Es algo así.
Igual no creo que sea un trabajo bien hecho: nuestra cotización no subió ni un chelín.

Anónimo dijo...

Roma no se edificó en un día.

gz dijo...

Si, si, pero todos los caminos conducían hacia allá.
Acá technorati nos niega la mínima señalización.
Los demandaremos.