miércoles, julio 12, 2006

Molina en Perfil

La cohesión de la apatía

Por Nicolás Mavrakis

En su primer libro de cuentos, Ignacio Molina se propone abordar el género desde un particular manejo del lenguaje, el estilo y la forma; particularidad que fija su alejamiento de una tradición argentina de narradores tan consagrados como canonizados de cuya órbita, a tantos cuentistas de su misma generación, suele resultarles tan difícil escapar, innovación mediante.
Gracias al uso ininterrumpido de una escritura cuidadosamente despojada de todo ornamento y de toda pompa; una escritura que, a razón de su elaborada depuración del lenguaje entraña su aire inusual, Molina sitúa al lector ante un "estilo apático" que exige una atención distinta. Este estilo, que se impone como rasgo de una cohesión general –lo que distingue a una serie dispersa de cuentos agrupados en un mismo libro de una unidad significativa, es decir, de un libro de cuentos propiamente dicho–, surte, además, el efecto de dar vida instantánea a personajes a su vez decididamente "apáticos" (es evidente que Carver y Cheever figuran entre las lecturas predilectas del autor). Irresolución de ánimos que se traslada, también, a la forma misma de cuentos que, a veces interconectados como nouvelles, repiten personajes y alteran perspectivas en torno a una misma situación, como montajes cinematográficos en el que se brindaran planos generales y zooms.
Tramas incompletas que evaden lo tradicional; personajes que, si bien forman circuitos de relaciones privadas y espacios propios, escapan o se ven imposibilitados de toda relación -incluso amorosa y aún cívica- en una Buenos Aires construida como espacio de innumerables desplazamientos (abundan caminatas, trenes y colectivos) que tematizan cuestiones referidas al encierro y a la regresión; todo esto termina elaborando una opera prima con innegable personalidad propia.

_Los estantes vacíos

13 comentarios:

molina dijo...

Pero dónde están ahora los comentadores de siempre?

No leen, acaso, en estas reseñas, laspalabras "hallazgo", "Saer", "distinta", "acertado", "innovación", "personalidad"?

No quiero creer que en ellos sólo repercuten positivamente las chicanas de Olco, la obsesión de los fans de Romana, las luchas intestinas entre autores y editores y las boutades de los usuarios anónimos. No lo quiero creer.

Daniel C. dijo...

Créalo, Molina: la cultura letrada está en decadencia.

smd dijo...

Ya nadie nos presta atención, Molina. ¿Fue algo que dije?

gz dijo...

El mensaje de los usuarios es claro: “estamos hartos de ésta, en apariencia interminable, serie de reseñas de Molina”.

Mañana volvemos con fotos de gatitos y paisajística.

Anónimo dijo...

mavrakis esta desarrollando una obsesion con molina, es patente

Charlotte dijo...

No, Gzal, insistan un poco más con la "fiebre molina". No se dejen llevar por la respuesta del público. Saludos a ambos.

jm dijo...

Aqui, en amsterdam, no se habla de otra cosa que de la inminente traduccion al nederlandes del opus de molina. bueno. sigan asi...

Anónimo dijo...

The Flying Dutchman itself! Everybody on your knees!

Anónimo dijo...

dreadful cretin creep!

Anónimo dijo...

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