martes, julio 07, 2009

Las teorías salvajes reloaded

El arrollador opus rosáceo de Pola Oloixarac no se detiene ante el avance de la pandemia final y ya se manifiesta en su segunda advocación, recién salida de la imprenta. Ahora mismo, mientras anotamos estas líneas, parten raudos hacia las demandantes librerías los cuerpos de logística, especializados en abastecer las bocas de expendio.

Las teorías salvajes (segunda edición)

1 comentario:

fedeurri dijo...

Si, el libro de Paola Caracciolo es una revelación: casi cualquier cosa puede ser novelizada a expensas del lector. Luego de una lectura y de varias repasadas a la novela, registro en mi memoria de lector, que nunca leí algo que pueda prestarse a dobles o triples interpretaciones y juicios, loables o lapidarios. Es un libro-promesa en espera de comprobar si la autora afina la puntería en próximas entregas. No me metería con la ideología intríseca de la escritora, porque, si bien sería acertado hacerlo, no es desesperantemente necesario hacerlo con esta obra, para que la crítica sea Filo-sa. Salvo una o dos críticas positivas y varias críticas a lo Pilatos (Sarlo, Link y cia), no percibí reflexiones marcadamente positivas. Tampoco sería mi análisis de la misma, por varias razones: los personajes son de corcho, la trama falla por lo indiscernible ("matrioshkas desquiciadas" según Link en la contratapa del libro, buena metáfora para no decir "prosa desarticulada" ¡¡¡Link zorro viejo!!!), los diálogos no se los cree ni Caracciolo, las situaciones reales son fantasías masturbatorias, la sintaxis es desesperante, la parodia desconoce el texto fundante (Sarlo dixit), el abarrote de epítotes es insufrible y el suspense está ausente, entre otras cosas. Lo mas resaltable es la voz de Caracciolo, su belleza y su buena venta, de un producto presumidamente idealizado como "novela filosófica" que se olvido de leer a Musil: "a mi lo único que me interesa es la apasionada energía del pensamiento". Elucubro que a la srta. Caracciolo le hace falta tomar sopa para darle eso que se llama energía al pensamiento, pues la supuesta "crueldad política" podría parangonarse con un videojuego sobre la guerra para chicos de 5 años. Sería higienico y saludable que Paola haya corregido su monografía en esta segunda edición de su “bildungroman”, con las paternales indicaciones de Danielito el terriblito. De todos modos, aceptaría tomarme unos vinos en Eterna Cadencia con Oloixarac, y aspirar Ketamina en los baños del fondo. Ya hasta altura de la humanidad, lo que menos genera pasión es la literatura y menos la vomitada en nuestras Pampas.