viernes, diciembre 04, 2015

Quiroga, de Alejandro García Schnetzer

Por Pablo Debussy para Perfil Cultura 

 
 
Las tres novelas de Alejandro García Schnetzer (1974) están tituladas con apellidos: así ocurría en Requena (2008) y en Andrade (2012) y Quiroga no es la excepción. En esta última resuenan, lejanos, los ecos históricos de Facundo Quiroga, el caudillo riojano a la vez admirado y vilipendiado por Domingo Faustino Sarmiento, y los ecos literarios de Horacio Quiroga. Ese linaje en el que convergen la acción y la palabra está en Juan Quiroga, el protagonista de la novela de García Schnetzer, un hombre joven de letras, bibliotecario, voraz lector y aspirante a escritor (incluso en horas de trabajo), a quien su superior despacha elegantemente por sinvergüenza, luego de descubrir su manifiesta improductividad.
Le reconoce, eso sí, “el problema de la escritura y su conciliación con el trabajo y la vida”, y le pasa un contacto mediante el cual el muchacho terminará como contrabandista de un mafioso vinculado con la Liga Patriótica. Del sedentarismo de la biblioteca, de la confección de fichas de lectura a los paseos por la cubierta del Ciudad de Buenos Aires y del Ciudad de Montevideo, las embarcaciones que funcionan como testigos mudos de sus actos clandestinos.
De la literatura a la acción: uno de los integrantes de la pequeña banda que componen sus compañeros de viaje Suárez, Fonseca y Maure (“todos bagayeros, gente común que un día se vio empujada al contrabando”) le quita el libro de poemas que está leyendo y lo tira por la borda.
Quiroga es una novela atípica, que elabora una lengua literaria arcaizante y coloquial, siempre con una melodía propia e irrepetible. Hay en ella una artificialidad trabajada que parece funcionar, que (re)crea un pasado con tanto de humor como de sutil melancolía.

No hay comentarios.: