[Por Ana Ojeda, para La Nación, Suplemento Cultura]
Una fotografía muestra, apenas abierto el libro, a su autor leyendo un libro de rigurosa encuadernación negra, un libro genérico. Ese será el enfoque elegido y desarrollado a lo largo de Leyenda. Literatura argentina: cuatro cortes , el autor -primero y antes que nada- como lector.
"Llamo Leyenda a un conjunto de textos sobre literatura argentina escritos por alguien que no se imagina como un experto en el campo de los estudios sobre literatura argentina pero que, sin embargo, ha sido convocado una y otra vez a intervenir en ese campo", asegura Daniel Link en la Introducción.
Cuatro son los cortes postulados en el título y dos los tipos de intervención que Link, autor de Los años noventa y Clases , nos propone en esta oportunidad. "Peronismo y misterio (1942-1953)", "Crítica y política (1955-1966)" y "Crisis de la literatura (1968-1983)", por un lado, son artículos críticos aparecidos o inéditos, escritos en diferentes momentos. El primero, por ejemplo, originalmente pensado para la Historia crítica de la literatura argentina dirigida por Noé Jitrik, no llegó a publicarse debido a diferencias irreconciliables entre el autor y el director de aquella colección; el segundo, también escrito para integrar un volumen colectivo -la Historia social de la literatura argentina dirigida por David Viñas-, no logró ver la letra de molde (al menos en esa oportunidad), debido a que el proyecto se interrumpió luego de la salida del primer tomo, dirigido por Graciela Montaldo.
Estos tres primeros cortes ofrecen al lector una progresión cronológica ordenada, que abarca gran parte de la literatura del siglo XX. De esta forma, partiendo de un análisis del género policial y las particulares declinaciones que éste adoptó en la Argentina, se pasa a una reflexión acerca de la importancia que tuvo Contorno para "la fundación de la crítica contemporánea en Argentina", y se termina analizando la literatura de los años setenta, que coloca en el centro de la escena de escritura a la violencia. Además del panorama cronológico, estos tres primeros cortes ofrecen al lector otro beneficio: un enfoque similar, obsesionado por los discursos de los medios masivos, la cultura industrial y la lógica del mercado.
En la década del cuarenta, sostiene Link, "los escritores educados al calor de la máquina cultural y sus valores (el entretenimiento, el relato bien fait, el wonder , el suspense , el internacionalismo y la traducción de formas y contenidos ya probados en otras latitudes) se vuelcan masivamente a la experimentación del género policial". En la década siguiente, en cambio, la crítica empieza "a ser pensada ella misma como una mercancía". Esto le permite plantearse como una intervención declarada (y no solapadamente) política en el campo de la cultura: "Escribir -en palabras de Oscar Masotta- es cuidarse de lo que se escribe porque lo que se escribe puede ser utilizado". En esta línea, "los setenta muestran por lo general una confianza permanente (heredada de los sesenta) respecto del ´control que la cultura alta (letrada) podía ejercer sobre los medios, la certeza ciega de que la cultura industrial no desplazaría a los productos de esa cultura de la posición central que ocupaban".
El cuarto y último corte, "Milenio (1995-2010)", es, a diferencia de los anteriores, una miscelánea de textos aparecidos en su mayor parte en el suplemento Radarlibros . Reseñas en su mayoría, pero también contribuciones escritas originalmente para presentaciones de libros, entrevistas y notas. Mientras que en los tres primeros cortes se intentaban abordajes de conjunto (de un género, de una disciplina, de una década), aquí el trabajo es más puntual. Se avanza sobre textos de autores por lo general contemporáneos (Piglia, Fogwill, Andahazi, Sábato, Molloy, Aira, entre otros), con la vista puesta en el futuro: "lo importante es el punto de llegada, el milenio, es decir: la literatura producida, agónicamente, hacia finales del siglo XX y comienzos del XXI (aproximadamente entre 1995 y 2010)".
Leyenda. Literatura argentina: cuatro cortes es de lectura ágil, amena y entretenida. Su interés por el análisis del peso político que tiene la literatura, por otra parte, le permite salir airoso del desafío principal que entrañan las recopilaciones de artículos: la falta de organicidad.
lunes, julio 31, 2006
El autor como lector
viernes, julio 28, 2006
Al margen de los clásicos
Recluido en su chateaux esteño, el Gordo Gostanián (nuestro alucinado y empeñoso Azorín del mundito blóguer) desmenuza la novela de Romina Paula.
Spinning on an axis
Existen las voces que articulan su deseo y en ese orden de las cosas establecen una (su) linealidad. Las que no pueden articularlo, giran, casi siempre, sobre su propio eje. Orbitan – o mejor: están encarceladas por la órbita – alrededor de un eje inevitablemente enlazado a sí mismas (spinning on an axis, en la metáfora de Sir Paul McCartney).
La quintaesencia de cierta literatura de género – opto por llamarla así, Mavrakis: literatura minita, ¿te parece? – es intentar bordear con la literatura esta voz – que es, por supuesto, una figura retórica - incapaz de articular su deseo, y que suele ser, siempre, la voz femenina.
Claro: es una torpeza misógina asignarle el carácter minoritario a la voz femenina por su sola condición cromosómica. Las minoridades no se constituyen a razón de lo numerario. Se constituyen a razón de la designación, siempre arbitraria (siempre necesariamente arbitraria), de las mayorías. Es decir: en un mundo de hombres heterosexuales, la voz femenina (la mujer) es la minoría. Aunque, demográficamente - ¿pero qué importa esto a la mayoría real? - las mujeres sean la verdadera mayoría.
Y la literatura, queriendo mojar su galleta en la cuestión, se acercó a esa minoridad con la intención de elaborar una voz. Y, paulatinamente, esa voz se fue multiplicando y diseminando (por ejemplo: La romana es una voz fémina rotundamente disímil, por mil y un razones, desde Flaubert, que no vienen al caso, a la de ¿Vos me querés a mí? )
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Luego sigue, y sigue. Aparecen: Jaime Bayly, McLuhan, Woody Allen, Madame Bovary, Freud y el Gato Chatrán. La quincallería completa, acá.
jueves, julio 27, 2006
Así son las cosas, señores
miércoles, julio 26, 2006
Agenda secreta
Hoy hubo reunión con Terranova en las oficinas de Entropía.
Acordamos destruir el universo blogger.
martes, julio 25, 2006
Tecnología

Creemos que con nuestra nueva impresora a rayo láser tipo Xerox-Xanadú, no necesitaremos nunca más tercerizar los vegetales de los interiores de nuestros libros.
Claro, luego de esta adquisición, JM ya quería comprar una Heidelberg Speedmaster de 6 colores, para poder ser imprentero como Virgina Woolf. Tratamos de disuadirlo diciéndole que, para obtenerla, tendríamos que vender las viviendas de todos nosotros, y de todos nuestros familiares cercanos (y probablemente las de todos ustedes).
Ahora está sin consuelo.
lunes, julio 24, 2006
Radiotropía o radiotropismo

Hoy lunes a las 11 de la mañana será entrevistada nuestra novelista estrella Romina Paula en el programa de Gabriela Borrelli Azara “La montaña mágica” en Radio Nacional Clásica (FM 96.7).
Todos aquellos que carezcan de la competencia tecnológica mínima para manipular un sintonizador de radio, bien pueden escucharlo on-line, en:
http://www.radionacional.gov.ar
[Ahí nomás en la homepage de la radio hay unos cositos de colores que se mueven, y dice “EN VIVO”. Clickean (si la RAE nos permite el anglicismo) “Escuchar FM Clásica” y se quedan en silencio, subyugados por las palabras de la joven escritora.]
viernes, julio 21, 2006
El mundo por asalto (deuxième)

JM regresó, con todo su carnaval, su fantasía, sus ganas de vivir a fondo. Trajo esta foto, baluarte (por todo concepto) de su promocionada gestión europea.
_Leyenda
jueves, julio 20, 2006
Antuca
[Revista Acción, Junio]
Se diría que el corazón radiante de la primera (y tardía) novela de Raúl Castro (1936) es un nombre de mujer, Antuca, pero como un agujero donde se pierden fantasmas y ensoñaciones de toda una generación. El universo político y cultural de los años 60 en Buenos Aires, evocado por un grupo de amigos reunidos en una playa fría y ventosa, otorga al realismo del relato cierto aire melancólico y de lejanía que solo la imagen de Antuca (una modelo negra de cuerpo de serpiente) rompe como un objeto de deseo inalcanzable. Mientras los protagonistas danzan con torpeza o elegancia a través de botellas de vino y ginebra, libros, cigarrillos, amores cálidos o suavemente gélidos, cinismos o desesperaciones, el nombre de Antuca asciende por momentos a la categoría de símbolo irresoluble, de emblema de algo que todavía no es o no puede ser. Esa tensión se expresa en la escritura crispada de Castro y en la textura de las historias que se entrecruzan a varias voces, bajo el signo del sarcasmo o la tristeza, contra el fondo desértico de un paisaje de mar y pampa. Un laberinto cuya máxima osadía consiste quizá en abandonar a la deriva todo consuelo.
_Antuca
miércoles, julio 19, 2006
Entropía al azar
Volvemos a la extraordinaria Semana, de SMD, y leemos otro fragmento.
Monografía (detalle)
La iconolatría del rector del colegio salesiano se expandía y tomaba posiciones evangelizadoras ante la mirada de mi padre. De todos modos, el viejo Antoine ya se había fijado un objetivo y avanzaba indolente hacia el final de la conversación. El hermano Efraín –una eminencia en exorcismos– exponía ante mi padre cada una de las razones por las cuales el joven Esteban debía ser expulsado por la manifiesta tendencia a subvertir los términos de la instrucción religiosa. Utilizaba todos los recursos cinéticos a su alcance: alzaba las manos y los ojos al Cielo buscando la aprobación de sus decisiones pedagógicas. Apuntaba con el índice hacia mi cabeza y escribía ideogramas sobre su ceño. Luego, se volvía suave y comprensivo; ponía en escena su persuasión de confesionario, para que su panegírico de las formas celestiales se volviese seductor a los oídos de ese médico forense, que sólo sabía de vísceras en descomposición. Cada tanto, el sacerdote parecía encontrar complicidad en los crucifijos. Un Cristo gótico lo miraba sufriente por la espalda asintiendo, inconsolable. Por la ventana, entre las nubes, la luz del alumbrado público disponía el cuadro para un fresco de Piero Della Francesca. Mi padre esperaba la pausa en el discurso eclesiástico de Efraín. Volvían a enfrentarse la razón represiva de la religión y la razón violenta de la ciencia. Yo, el dócil alumno demonizado, miré el suelo de madera del rectorado ofreciendo una imagen de culpa y recogimiento. Comencé a contar los tablones del piso, para calcular la superficie de la habitación. De un modo impreciso, el área del rectorado era de entre veinte y veintiún metros cuadrados. Aburrido, miré la biblioteca del rector e intenté clasificar mentalmente los libros. Primero por orden alfabético de acuerdo con el apellido del autor. En este punto encontré ciertas dificultades a la hora de ubicar la Biblia en su sitio correcto. Si lo consideraba un texto divino debía colocarlo en la “D” de Dios, en la “J” de Jehová o en la “Y” de Yahvé. Sin embargo, el Nuevo Testamento tiene cuatro autores reconocibles. Finalmente decidí colocar la Biblia dentro de la serie de “autores varios” y, quizás más tarde, consultar con el rector sobre este punto.
En algún momento, no podría decir con exactitud cuándo ocurrió, me descubrí incorporándome de mi silla con la intención de comenzar a ordenar aquella monstruosa desorganización bibliográfica. Frente a la anarquía de los anaqueles, quise comenzar mi cruzada personal. Llegué a levantarme y dar dos pasos en dirección a la biblioteca, cuando percibí que mi intención no había sido bien recibida.
–Disculpen. Iba a ordenar la biblioteca.
–Ya lo ve, Doctor Tellier, su hijo es así.
–Yo sé perfectamente cómo es mi hijo. Continúe, por favor, hermano Efraín.
Me senté en mi lugar y esperé, reconcentrado, el golpe de mi padre. Efraín cayó sobre sus sotanas. Antoine me hizo alguna pregunta sobre mi futuro y otra lo suficientemente asertiva como para que yo no me atreviese a contestar.
martes, julio 18, 2006
La espada de Damocles
El Estado tiene que tomar cartas en este asunto. Hemos perdido el rumbo, extraviamos el propósito. El problema es: ya no sabemos cómo hacer con los manuscritos recibidos. Son demasiados.
¿En que tester confiar, que reacción química razonable nos remitiría a un esquema de colores y referencias contrastable, cierto? No tenemos nada de eso. Leer con el peso de dictar sentencia es un mal asunto.
¿Y responder con coherencia a todos esos autores que no vamos a publicar? “Pese a las indudables cualidades de su material...”, o cualquier otro convencionalismo automático, imposible; y una respuesta sincera, señalando las fallas de un sistema en cuyo funcionamiento no pensamos involucrarnos, extenuante (¿y con qué autoridad?).
En fin, que no lo estamos manejando tan bien que digamos, pero lo vamos llevando.
lunes, julio 17, 2006
Molina por Mairal
(Desgrabación de las palabras de Pedro Mairal en Bartolomeo, el fatídico día que Los estantes vacíos tomó estado público)
“...En otro cuento hay una chica que un día, mientras espera el colectivo, ve en un cartel una publicidad de unas clases de yoga, y otro día, cuando decide volver a la parada a fijarse el teléfono, ve que en ese cartel hay un anuncio de un taller literario. Entonces anota el número igual y termina yendo al taller literario. No elige su destino, hay como un azar: si veía un anuncio de clases de reiki o de tarot, iba a reiki o tarot. Los personajes no pueden planear nada, no pueden ver el futuro tampoco. Intentan hacerlo pero la vida los lleva para otro lado. Los rodean asuntos domésticos, cosas a corto plazo. Viven en una especie de presente poblado de recuerdos recientes, cositas que pasaron ayer, hace una semana, y sus vidas giran en espiral (de hecho hay un cuento que se llama "Espirales", en el que los personajes se entrecruzan sin conocerse en el mismo relato y pasan una y otra vez por los mismos lugares)...”
[Completo, aquí]
viernes, julio 14, 2006
Entropía al azar

Ahora tomamos Semana, de SMD, y leemos un par de fragmentos aquí y allá.
[...]
–¿Le molesta la radio?
–No, por favor.
En efecto, la radio no molestaba. Esencialmente porque estaba apagada. Cuando el taxista la encendió todo fue diferente. El chofer tendría unos sesenta y dos años. Sus movimientos eran parsimoniosos, estaban ralentizados por la experiencia, pero había algo más. Algo que parecía provenir de un profundo fastidio hacia su trabajo, o hacia su vida, o hacia mí. Tenía bastante pelo para su edad; de hecho, tenía casi la misma cantidad de pelo que yo. Estaba mucho más abrigado de lo que requería el verano, pero no transpiraba. Su modo de conducir el Renault 12 era lento y exasperado. Si hubiésemos chocado, el principal damnificado hubiese sido el concepto de colisión.
[...]
Antes de tener trabajo tenía miedo a los números, especialmente a los números irracionales. Miedo a los decimales de las facturas impagas. Todos esos centavos que debía y que se iban acumulando. Ahora, que tengo trabajo, le tengo miedo al tiempo. Porque la diferencia entre el desempleado y el trabajador es la distancia que existe entre la sensación de que uno debe hacer algo ahora y la sensación íntima de que uno debió hacer algo hace ya mucho tiempo.
[...]
jueves, julio 13, 2006
¿Qué está leyendo la Burli?

Transgrediendo la expresa prohibición familiar, la Burli se ocupa de Hidrografía, tratando de entender que diantres vio Loli (su madre) de censurable en esta bucólica e inofensiva novela.
miércoles, julio 12, 2006
Molina en Perfil
La cohesión de la apatía
Por Nicolás Mavrakis
En su primer libro de cuentos, Ignacio Molina se propone abordar el género desde un particular manejo del lenguaje, el estilo y la forma; particularidad que fija su alejamiento de una tradición argentina de narradores tan consagrados como canonizados de cuya órbita, a tantos cuentistas de su misma generación, suele resultarles tan difícil escapar, innovación mediante.
Gracias al uso ininterrumpido de una escritura cuidadosamente despojada de todo ornamento y de toda pompa; una escritura que, a razón de su elaborada depuración del lenguaje entraña su aire inusual, Molina sitúa al lector ante un "estilo apático" que exige una atención distinta. Este estilo, que se impone como rasgo de una cohesión general –lo que distingue a una serie dispersa de cuentos agrupados en un mismo libro de una unidad significativa, es decir, de un libro de cuentos propiamente dicho–, surte, además, el efecto de dar vida instantánea a personajes a su vez decididamente "apáticos" (es evidente que Carver y Cheever figuran entre las lecturas predilectas del autor). Irresolución de ánimos que se traslada, también, a la forma misma de cuentos que, a veces interconectados como nouvelles, repiten personajes y alteran perspectivas en torno a una misma situación, como montajes cinematográficos en el que se brindaran planos generales y zooms.
Tramas incompletas que evaden lo tradicional; personajes que, si bien forman circuitos de relaciones privadas y espacios propios, escapan o se ven imposibilitados de toda relación -incluso amorosa y aún cívica- en una Buenos Aires construida como espacio de innumerables desplazamientos (abundan caminatas, trenes y colectivos) que tematizan cuestiones referidas al encierro y a la regresión; todo esto termina elaborando una opera prima con innegable personalidad propia.
_Los estantes vacíos
martes, julio 11, 2006
Molina por Tamariscos
El sentido de los espacios vacíos
Por Violeta Gorodischer
Los estantes vacíos es un continuo de discontinuos: momentos, fragmentos, fotografías que, como la ilustración de portada, no parecen sino instantes robados de una vida. Hay un lenguaje acertado y concreto en boca de un narrador humilde que logra un registro mimético de lo cotidiano. Así, con pasos lentos pero seguros, el libro va dibujando la geografía de una ciudad dormida.
[Sigue en Hojas de Tamarisco]
lunes, julio 10, 2006
Zootropía

“Chiquita”, la gata siamesa de Loli, intenta leer la novela de Romina Paula. Sin éxito, claro. No sólo por ser bizca, sino por su propia naturaleza animal, esencialmente iletrada.
Pero Chiquita lo intenta, eso nos parece valioso, y queríamos compartirlo con ustedes.
viernes, julio 07, 2006
Making of Molina



Cuando el Design-Tank de Entropía se enfrentó al enigma gráfico que planteaba “Los estantes vacíos”, algunos creyeron ver el advenimiento de un fracaso, el primero. El mismo Molina, invitado, no rendía en los brainstormings, JM se obsesionaba con fruslerías, VC se dejaba llevar por las neurastenias que naturalmente provoca JM en todas las personas, Gzal preparaba café en silencio. Sólo SMD supo afirmarse en la adversidad y sacar a relucir su variopinta colección de Polaroids.
Con ese material hicimos esto: 
_Los estantes vacíos
jueves, julio 06, 2006
miércoles, julio 05, 2006
martes, julio 04, 2006
Una pesada herencia

JM nos legó la potestad del posteo de las Apostillas, como si se tratara de algo valioso, y partió. ¿Acaso nosotros no teníamos cosas más importantes que hacer en esta editorial? ¿Acaso deseábamos esta tarea? Si y no. Nosotros entendemos el mundo blog como una perversión, como el extravío de una tecnología militar en manos infantiles. Todas estas gentes que publican blogs, ya sean personales (como el mayoritario caso de los links aquí a la derecha) o demi-corporativos (como este horrendo ejemplo entrópico) deberían cesar en el acto. Señores, niñas: reemplacen las horas-blog por ejercicio físico, ya sea calistenia o tensión dinámica, o pulp fiction; es nuestra recomendación. Nosotros no podemos abandonar inmediatamente, es nuestro deber postear con regularidad hasta el regreso de JM. Lo que sí podemos hacer es hundir este blog en el fango de la desesperación.
Aquí arriba están las estadísticas actuales, que muestran un volumen tibio pero consistente de visitas. Nos proponemos reducir drásticamente estos guarismos en un 70%, en dos semanas.
Sin ser jactanciosos, pensamos que, con vuestra solícita asistencia (en fin, claro: inasistencia), podemos lograrlo.
viernes, junio 30, 2006
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JM se toma un avión hoy al mediodía, insultando nuestro desvelo mundialista. Va hacia Francia (el país que triunfa sobre el Brazil los sábados a la tarde), y esto es muy positivo, a dinamizar un joint venture Gallimard-Entropía. También visitará Barcelona, luego, donde comprará las primeras seis letras del fondo editorial de Anagrama; y de ahí a Gran Bretaña, a la final de Wimbledon, invitado por el gremio de artesanos encuadernadores de Random House, nuestra próxima, inminente fusión.
Este blog queda en manos expertas. Esperen superproducciones.
jueves, junio 29, 2006
martes, junio 27, 2006
Vendrá la beca y tendrá tu nombre
Queridísimo SMD,
No sé si a esta altura te interesa, pero me siento en la obligación de informarte que los demiurgos de la Beca Telerman recibieron nuestros biblioratos reglamentarios, los sopesaron, los ensobraron en papel Manila, los etiquetaron y nos extendieron un taloncito con el vistoso número 664. Calculo que ahora sólo resta esperar sentados a que empiecen a llover los cheques.
Qué habrá sido más difícil, me pregunto: ¿completar las nueve planillas del formulario B-7 del anexo XII, con la proyección del flujo de activos para los próximos tres años, u obtener el rótulo de LALCEC como “Editorial libre de humo” (condición sine que non del anexo noveno)? ¿Conseguir la certificación ISO 9000:2001 que pedía el acápite 33 del parágrafo undécimo, o falsear con cierto decoro las declaraciones juradas para ocultar nuestras tupidas cuentas off-shore? No sé. Quizás nada de eso. Quizás la prueba más compleja, el verdadero escollo (¿el decimotercer trabajo de Hércules?), haya sido llegar hasta la recóndita calle Villarino, sede del gélido Centro Metropolitano de Diseño, oculto entre los recodos del Riachuelo y la arquetípica rebelión del fango. Tomé taxis, micros de línea, remises, kombis-fantasma. Crucé avenidas (¿Montes de Oca?), diagonales, transversales, jirones, bulevares, alamedas, paseos (¿existe la planificación urbana más allá de la avenida Independencia? ¡Sí, sí!). Caminé, troté, pregunté, evadí el magnetismo de varios mojones turísticos, dudé, me ensombrecí, recuperé el rumbo, vi plazuelas, vi vehículos de tracción a sangre, vi trenes sobre-elevados (¿es que me sentía en Chicago?), crucé, galopé, llegué. Bueno. Gracias por todo. Tuyo,
jm
lunes, junio 26, 2006
Mavrakis deconstruye a Molina
[En esta reseña (¿ensayo, tesina?) de altísima complejidad, Nicolás Mavrakis se encarga, en su blog, del libro de uno de los recientes expulsados del catálogo Entropía, Ignacio Molina.]
Apatía
La simpatía es la relación entre dos cuerpos o sistemas por la que la acción de uno induce el mismo comportamiento en el otro. La empatía, en cambio, es la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro. La apatía, finalmente, esa impasibilidad del ánimo, es el elemento que, en todo caso, como rasgo general, omnívoro, provee la cohesión a lo largo de los 15 cuentos de Los estantes vacíos.
[sigue aquí]
jueves, junio 22, 2006
La presentación de Molina
El viernes pasado se presentó “Los estantes vacíos”, el libro de cuentos de Ignacio Molina, en el bar Bartolomeo. Lamentablemente, lo que se auguraba una fiesta para toda la familia, trocó en un episodio negro, de consecuencias hasta ahora insondables. Incapaces de reducirlo a un relato secuencial, al menos intentaremos entender la composición de la hecatombe. Aquí, los responsables:
Molina, claro ejemplo. El autor, hombre en apariencia manso, vuelto azuzador de infatigable dinamismo, que instigó a los temperamentos más inestables del lugar hacia el comportamiento incivil.
Además de Molina, lógico, encontramos otro denominador común del desatino colectivo: el alcohol. Sigamos:
Llach, que, entre media docena de actitudes censurables, apostó a una partida de tenis contra las fuerzas vivas de Entropía la edición de equis manuscrito. Es decir, la editorial derrotada (Siesta vs. Entropía) debería (según el tahúr) acatar las órdenes de edición de cierto volumen aportado por la editorial ganadora. Demencial.
Loli, que mantuvo una aristocrática indiferencia, y urdió enclaves tendientes a desestabilizar la estructura de esta casa editora. Aberrante.
En la entrada, en las mesas al lado de la puerta, se estableció una suerte de escaparate de venta de todos los títulos de Entropía, con una pila especialmente voluminosa de ”Los estantes vacíos”. Los agentes del marketing, Cynthia y Arolo, (regenteados por una sarcástica y ambulante Romina Paula) fueron incansables y escandalosos, imponiendo, muchas veces, sus entrenadas voces teatrales muy por encima de las de los disertantes. (La ejemplar Charlotte será ascendida a la categoría de link, luego del defalco al que fue sometida por el mencionado departamento de marketing.)
Amalia, nuestra prestidigitadora de prensa, que operó débilmente en nuestro favor, y no logró que contáramos con las presencias de Saramago y Sábato, cosa que había prometido con certeza (y muy otro hubiera sido el destino del evento con esos venerables exégetas).
Ah, los disertantes:
Terranova, que nos recordó a Hemingway, por lo evocativo y rudo. La turba saludó su intervención con gruñidos que auguraban lo peor.
Mairal, el único disertante sensato, fue racional y ameno en su análisis, pero para ese entonces ya el público pedía sangre. Entonces Funes leyó un cuento de Molina, que el público repudió arrojándole las decenas de ejemplares del libro que recién habían comprado, y en ese momento debimos haber suspendido todo, claro, es fácil decirlo ahora.
Y cuando Levin (que se comportó como un duende salido del averno, aplicando todo el nonsense posible, mientras mantenía de rehenes a varias sobrinitas del autor) subió, el horror se manifestó en su faz mas enajenante. Nos ahorraremos el relato estrictamente policial, que cualquiera puede leer en los diarios del sábado.
A la hora de rescatar a los agentes del bien, podemos nombrar a Islalopeña, porque no vino, y a Nicoleta, si, que hizo de samaritana, recolectando al resto de la comitiva (18 personas en el umbral del coma alcohólico) hacia su departamento de Once. Y, por fortuna, a los representantes de la editorial, todos ellos (VC, SMD, JM, Gzal), que tuvieron un comportamiento varias veces ejemplar. Pero que, claro, no fue suficiente.
La Editorial Entropía se compromete con las autoridades de la Ciudad autónoma de Buenos Aires a nunca más realizar una presentación como esta.
martes, junio 20, 2006
Recordando a Manuel Puig
Vida y obra del genial escritor contada por sus amigos.
Martes 20 de junio, a las 19 horas en el Salón Auditorio del Centro Cultural Borges. Entrada libre y gratuita.
En el marco de la muestra Manuel Puig Presenta, que con gran asistencia de público viene desarrollándose en el Centro Cultural Borges, a las actividades previstas se suma una charla abierta al público que ofrecerán Silvia Molloy, Felisa Pinto, Javier Arroyuelo y Jean Pierre Castellani.
Anécdotas, relatos y detalles de la vida de Puig serán abordados desde la cercanía de estas relaciones personales, aunque también podrá hablarse de su obra literaria y su relación con el cine desde lo formal dada la condición de escritores y/o profesores universitarios de los panelistas.
Una razón más para visitar esta muestra que, organizada por la Fundación Internacional Argentina y la Universidad del Cine, termina el 25 de este mes.
viernes, junio 16, 2006
Viera qué lindo mi país, paisano...
[Tomo II, Cartas americanas, Manuel Puig]
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(...) Estoy volando de Papeete a Los Ángeles, qué pena dejar mi amada Tahití, el ensueño, la locura, más que el paisaje y las bellezas naturales lo que me conquistó fue la bondad de la gente, son ángeles, no es gente, no conocen lo que es la malicia, la ironía, las mierdas. Pienso en lo que es la Argentina en ese sentido y la desprecio desde lo más hondo, la tierra de los vivos, los piolas, los sobradores, pobres harpías, que se intoxiquen con su propio veneno. (...) [Marzo ´65]
(...) Qué plato papá en New York, pero me parece que si lo espero mejor me busco una silla ¿o no? Qué horror ese país, todo ahí se atranca y cuesta sangre, cuando yo pienso que hasta los atrasados gallegos aprecian mi novela y los críticos argentinos a los que mostré algo no se pronunciaban ni que sí ni que no. Yo nunca les conté pero en uno de mis viajes mostré cosas a un dirigente del Pen Club (ni me acuerdo el nombre), después al jefe de Nina que está en una Editorial que no me acuerdo, etc., y nadie decía nada (fue en el ´63, cuando volví de Italia). Después bastó que Almendros la leyera para que Sarduy, etc., etc. y la comunista de Einaudi y los gallegos (tan atrasados como se los cree) me llenaran de esperanzas. Gracias, Argentina, reino de la envidia y la amargura. Perdonen, pero mi experiencia no me permite decir otra cosa. (...) [Diciembre ´65]
(...) Yo también tengo unas ganas bárbaras de contarles todo personalmente, pero hay que conformarse. Si no fuera por Air France y las pirladas* a París y Roma nunca hubiese sucedido nada con la novela, si me hubiese quedado en la Argentina mejor no pensarlo, tal vez estaría con una lápida encima. Tengo un buen veneno contra la Argentina, hay algo ahí que no funciona, una cosa de rivalidad en el aire que tiene a la gente siempre mal dispuesta. Al volver pienso tener mucho cuidado y no darme mayormente con la gente de letras, sobre todo los viejos, que no han hecho más que orientar mal a la gente y producir bodrios. Con la juventud la cosa cambia, me parece que con los jóvenes me entendería más, pero nunca con los de mi generación, que fueron lo peor de lo peor. (...) [Febrero ´66]
(...) A mí lo que no me gusta de Mortiz es que no le publique la novela a Severo que es mil veces mejor que las cosas de Vargas, etc. Me parece que está muy influenciado por Barral (Barral odia a Severo por haberse exilado de Cuba). En fin, que el hecho de pertenecer a un país subdesarrollado como la Argentina y tener que negociar con España y México, subdesarrollados también, no ayuda a nadie. Esos países están como están porque se lo merecen, todos unos haraganes y politiqueros que no quieren admitir la calidad cuando la tienen delante, siempre actuando por simpatía y pavadas. (...) [Noviembre ´66]
(...) Hoy llegó carta con fecha del correo del 24, nueve días. Siento que papá esté con esas depresiones, aquel país no es para menos, qué cosa la mano de bleque que me daban en ese articulito que me mandó mamá sobre los precios en Río de los espectáculos, no pierden oportunidad. Un buen día se va a hundir el país en el agua podrida del Río de la Plata y chau. (...) [Febrero ´83]
(...) Me parece que se está acabando un mal período. Les voy a escribir a Perciavalle y Mañas, realmente me parece tan raro que no se pudiera mantener teniendo tan poco gasto, en fin, yo no sentí nada, porque todo lo de Argentina para mí no existe, y no es boleto, realmente ni esperé nunca nada ni sufrí nada. Lástima que ustedes se lo tomaron más a pecho. (...) [Noviembre ´83]
Besos
Coco_
jueves, junio 15, 2006
Boxeando con las palabras
[Por Lautaro Ortiz, para Radarlibros]
Un trabajo extremo con el lenguaje caracteriza la primera novela de un escritor maduro.
Pegar y ser golpeado. Eso es lo que encuentra el protagonista Juan Amaral durante su peregrinaje relatado en Todo esto será tuyo, primera novela de Augusto Bianco, nacido en Italia en 1942 y con una larga trayectoria en el país como periodista, traductor y editor.
Con una prosa deliberadamente sucia, tartamuda, construida a tijeretazos, Bianco despierta de la larga siesta a cualquier lector que se le anime a sus páginas. Claro, cualquier lector quiere decir aquel que desprecie del género las descripciones detalladas, la falta de imaginación, las largas reflexiones al margen de la historia y una prosa no vinculada con la gestualidad de la poesía, es decir, sin ritmo.
El personaje central es una suerte de bestia marginal (“vivía en estado de brotación salvaje”, lo describe Bianco) que pasa por lo peor de la vida: la violencia de un orfanato; el amor salvaje con su madre; el éxito como boxeador sanguinario (con el apodo de Amasijo Noyo masacra a sus rivales con “el disparo a repetición, el falso trompadón, el firulete distractivo, el bolopunch cruzado”) y hasta se convierte en el creador de un nuevo deporte: el boxtoreo. En su largo camino de penurias (va sin nombre aceptando la identidad que le depara cada aventura), el personaje se enfrenta al mundo de la soledad que impone la hipertecnología y hasta presta su cabeza para el nudo de la guerrilla centroamericana. Al igual que Jesús (el título de la novela remite al relato bíblico), Juan Amaral descubre en los golpes el verdadero sentido de la existencia humana y de su raza.
La figura del abuelo, esquizofrénico ingeniero perteneciente a una hermandad del aire y creador del dirigible Utopía (siempre está cuando a su nieto le faltan fuerzas) es un logro en la novela. Un personaje dibujado por dos o tres trazos porque lo que importa es lo que sale de su boca: “Ya quisiera para mí la contundencia de la rama, capaz de dosificar la sal de la tierra, plegarse a la tormenta, filtrar las radiaciones. ¡Cuánto más extraviados son los frutos del pensamiento humano! El estado de gracia es el estado vegetal humanizado, grité una vez en el seminario. A partir de ahí, me consideraron loco”. La dupla nieto-abuelo trabaja el contraste: tierra-sueños, muerte-vida, pensamiento-práctica. Uno en la tierra sufriendo, el otro en el aire enseñando: mientras Amaral se rompe el cuerpo descifrando el mundo, su abuelo desde lo alto se rompe los ojos viendo la imposibilidad de su sangre.
Entre resonancias de Arlt y Borges se escucha la humorada a la que siempre recurre Bianco para levantar la historia: juegos con refranes, con citas tangueras, guiños eruditos, gestualidades políticas y una velocidad en el relato que asombra. Sus descripciones son un ejemplo: “Escorado, el dirigible rola en la borrasca”; “Brota la torre como un hongo arrancado de la tierra por la fuerza del sol”; o el comienzo memorable: “El tren viaja por el espacio abriendo el universo. Verdetierra, verdetierra, laguna y cielo, desparramo de pájaros, alambrado y silencio”.
Bianco no respeta el equilibrio entre la historia y la prosa, y eso hace que su novela sea distinta. A Todo esto será tuyo habrá que sumarla a esa literatura que no vive de prestado sino que escarba el centro, que le mira los ojos a la novela.
_Todo esto será tuyo
miércoles, junio 14, 2006
Civilización y barbarie
Querida V.,
Lo que se dice ahora es que copamos, con nuestros libros, las serranías cordobesas... Que, haciendo caso omiso a la máxima sarmientina, vemos la extensión de la patria no como un mal sino como una oportunidad de negocios. ¿Qué hay de cierto en eso? ¿Es tan así? ¿Es que piden nuestros títulos en Bell Ville, en Salsacate, en San Francisco del Chañar? Y me comentan también que algo parecido pasa en Mar del Plata... Contanos. Con aprecio,
JM
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Querido Juan:
¡Verdad a medias! Todavía no accedimos a las lejanas serranías, pero ya copamos la docta ciudad de Córdoba, gracias al invaluable trabajo de Alejo Carbonell, escritor y editor de "La Creciente". Nuestros libros pueden encontrarse en: "Dinosaurio", "Aquende", "Llanto de mudo", "La Biblioteca" y "Racagni".
El desembarco de Entropía en La Feliz, en cambio, está a cargo de Editorial Estanislao Balder. Ahí las opciones son incontables: "Alejandría", "Ilusiones", "Sibelius" y la novísima "Braha Libros".
Tuya,
V
martes, junio 13, 2006
lunes, junio 12, 2006
Las ruinas de la catástrofe

[Revista Ñ, 3 de Junio]
Por Susana Rosano
Andar sin memoria, dictamina un personaje de Antuca, es estar desamparado. Y esta parece ser la premisa que da impulso a la primera novela de Raúl Castro que acaba de publicar la editorial Entropía. Aquí, la pregunta por la posibilidad del recuerdo, la búsqueda de un relato que dé cuenta de quiénes fuimos y de los restos que asoman en este devastado presente no parece tener tanto que ver con la indecibilidad del horror. De lo que se trata es de poder juntar las partes que la locura y la muerte que la última dictadura militar argentina hicieron estallar en el interior de cada uno de los personajes, y de preguntarse valientemente si es posible saldar deudas con un pasado ante el que se interpone la culpa de estar vivos y el silencioso trabajo del miedo. De alguna u otra manera, toda la sociedad podría ser pensada hoy como víctima de la catástrofe.
La novela relata a seis voces el encuentro de cinco amigos en una playa desierta del sur de Buenos Aires, veinte años después de haber compartido la experiencia de sentirse parte de la vanguardia artística porteña. Lucas, convertido en el presente en empresario, es quien convoca a sus viejos amigos a este verdadero viaje hacia el pasado, para aplazar aunque sea por un tiempo, la asfixiante sensación de que la muerte ya está instalada para siempre en su vida. Sin embargo, en la casa persiste una ausencia: la de Pascual, el único del grupo que fue chupado en Rosario. La voz de Pascual, sin embargo, se inscribe en la novela a partir de su propia búsqueda. Y en este sentido es el único que puede realmente volver y recorrer el pasado, visitar la casa donde vivía en el momento en que fue secuestrado, para reconocer que no hay retorno posible, y retomar una vida nueva en una isla del Tigre.
Lo interesante, y es precisamente lo que permite la ficción, es que no se trata aquí del relato de una militancia, tramada en blanco y negro, o de la pregunta por la validez de una lucha política, sino de algo mucho más sutil: ¿qué fue lo que nos unía en el pasado y por qué el presente se nos asoma con tanta grisura? En el intento desesperado de los amigos por revivir el "espíritu del grupo", en la propia insistencia sobre esta palabra, la novela de Raúl Castro parece sugerir que 1a dictadura dejó como saldo mucho más que muertes y desapariciones. Lo que se perdió en cada una de las vidas adultas de estos personajes, y en la sociedad en su conjunto, fue precisamente esto: la posibilidad de pensarse en comunidad, la sensación, por más utópica que fuera, de que había un presente, pero también un futuro, que nos permitía sentirnos aunque sea un poco menos solos.
En el personaje de Antuca, que da nombre a la novela y que paradójicamente nunca adquiere la voz de narradora, se cifran los deseos de cada uno de los amigos. Pero, al igual que la pregunta sobre el pasado, se trata de un deseo siempre huidizo, ocluido, absolutamente cancelado. Como aquel otro que convocó el encuentro de los cinco amigos. En el presente desolado, sólo pueden verse las ruinas de la catástrofe.
_Antuca
martes, junio 06, 2006
lunes, junio 05, 2006
Re-cortes
Golosina caníbal sí que lee bien los libros de Entropía (o al menos los lee completos.)
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Leyenda: literatura argentina, cuatro cortes se divide en cuatro cortes cronológicos en función de una arqueología de la literatura argentina. Cada corte se presenta como una cartografía de autores ligados a partir de uno o varios conceptos que están explícitos en los tres primeros cortes (el género policial y la industria cultural; la crítica, la política y el contexto; la violencia, la mass-media y el estilo) y más difusos en la cuarta parte (aunque el objetivo del libro, en parte, consiste en mostrar que las ideas de los anteriores cortes reaparecen y condicionan al último: la literatura contemporánea).
El segundo corte, sobre la crítica literaria que se renueva a partir de Contorno, parte de la división de la crítica literaria en su estatuto institucional académico y periodístico, ambos vinculados con diversas lógicas (universitaria y de mercado). Desde este desdoblamiento, Leyenda puede ser leído en esa tensión: los tres primeros son claro ejemplo de la crítica académica; en cambio, el último se inscribe y se escribe desde la crítica periodística. Link, como en sus anteriores libros, escribe en esa tensión y a su vez la supera, mezclándo las dos lógicas en una crítica distinta que escapa a la homogeneidad de un discurso establecido esgrimiendo esas tres variables, también (y tan bien) señaladas en el segundo corte: una redistribución de saberes; una intervención política; y una escritura.
Sólo con tomar los títulos de los cortes se pueden vislumbrar las lentes con las que Link lee la literatura argentina: Peronismo y misterio; Crítica y política; Crisis de la literatura; y Milenio: Restos diurnos y Márgenes. Retomando una frase del prólogo queda claro tanto el uso de estas variables como el objetivo de Leyenda: “...parto desde el presente para entender de dónde nos viene (de dónde imaginamos que nos viene) una determinada relación (una relación actual) entre literatura y cultura industrial, crítica y verdad, arte y política.”(Pág. 16) Estos últimos conceptos no se limitan a aparecer en un corte sino que van desplazándose de uno en otro, relacionándose entre sí y reformulándose en relación con el contexto histórico y social en el que se inscriben. Por eso, si en el segundo corte (Crítica y política) la crítica argentina “adquiere conciencia... de sus posibilidades políticas...” a partir de “condiciones históricas precisas” (Pág. 63), en el tercer corte (Crisis de la literatura) la literatura misma se presenta como un conflicto entre la estética y la política donde la “irrupción de fuerzas antiestéticas” generan una escritura desde la violencia.
In toto, acá.
viernes, junio 02, 2006
jueves, junio 01, 2006
Manuel Puig presenta...

Acudan todos, hoy, a la inauguración.
Una extensa muestra curada por nuestra mejor amiga Graciela Goldchluk.
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"Manuel Puig presenta...". La Fundación Internacional Argentina y la Universidad Nacional del Cine anunciaron ayer una serie de actos en homenaje al autor de "El beso de la mujer araña", que se harán en el centro Cultural Borges, a partir del 1° de junio.
Fotos, documentos inéditos, material audiovisual, entrevistas e imágenes de películas de sus libros integran una muestra que después será exhibida en Uruguay, Chile, Bolivia y España. Entre otras actividades, se lanzará un concurso internacional de proyectos cinematográficos, basados en los guiones y argumentos que Puig escribió para cine, y se estrenará su obra teatral "Misterio del ramo de rosas".
miércoles, mayo 31, 2006
La profecía
¿Solari Parravicini? ¿Tiresias? ¿Horangel? ¡No! Daniel Link (cuándo no) en una interesante entrevista para "Río Negro on-line". Lecturas, apologías, rechazos y un poco de futurología. (Lo que no puede responder el oráculo, claro, es dónde conseguirían su libro esos supuestos lectores patagónicos...)
- ¿Me comparte algunas otras predicciones?
- En Río Negro, alguien querrá leer mi último libro (Leyenda). Publicaré una novela (Montserrat) y un libro de poemas (Campo intelectual). Haré un viaje. Conoceré gente nueva y me reencontraré con viejos amigos.
Completo, acá.
martes, mayo 30, 2006
Querida mamá:
[Tomo II, Cartas americanas, Manuel Puig]
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(...) Mamá: la cuestión tapado es peliaguda porque son caros y no me terminan de convencer, acá no hay una sin tapado blanco de lana pero me parecen ordinarias las telas. Para la quinta hay muchas cosas, una especie de chaleco corto de mohair y pachugadas. De verano hay millones de cosas, ya veremos más adelante, creo que el tiro sería aprovechar las liquidaciones de invierno del momento, además es lo que ustedes necesitan ahora, el verano está lejos. Mamá: detallame bien para la quinta qué querrías, así te me ponés bien pintona los week-end, ídem en cosas de tennis, parece que hay cosas lindas. Pero, plis, detalles, y díganme si lo que les propongo más arriba va bien o si no es así qué preferirían. (...) [Abril ´63]
(...) En los negocios hay muchas cosas de mal gusto pero también cosas fenómenas. Sra. de Puig: espero pronto mandarle su vestido de mohair tejido en Italia, su hechura favorita, color rosa. La pollera es bien grande de cintura, estate tranquila. Lo único que arreglar es el saco que no tiene forro porque estos tapados los venden para poner blusa abajo (y darle carcazón). La vendedora me dijo que le pusieras forro blanco así queda más claro a tono con la pollera que por tener forro parece un poquito más clara, si la mirás bien a la luz, además te puede picar y la mar en coche, es complicadísimo comprar acá, en Italia confiaba en el buen gusto de las vendedoras, que no fallaba, aquí hay que tener cuidado. En fin, creo que sería muy sencillo el asunto, y es muy pero muy lindo. Sra. de Puig: pensé en algo práctico para que Ud. fuera elegante a su elegante quinta y espero que le guste su chaquetón tejido grueso de mohair también italiano, viene a ser como un chaleco abotonado adelante pero de malla gruesa y abierta, para irte los viernes “afuera”, color soga y para abajo la mujer me dio la blusa de seda japonesa más sencilla que tenía, blanca, sin nada, porque ya el pullover abulta bastante. Y me pareció que no tenías ningún adorno para sport y pregunté por collares y me mandaron a la mejor casa, tiene sólo cosas importadas y vi uno de cuentas de madera pero no tenía más plata, así que pasaré mañana o pasado, es de Hong-Kong, y fue el minuto fatal porque vi también otro de piedras, también de Hong-Kong, tan especial para el vestido que soné. (...) [Agosto ´63]
(...) El otro día salí con Arlette y te encontró la blusa para la pollera de verano de la quinta, muy lindo el conjunto me parece. Yo no sabía qué buscarte de adorno y encontramos unos aros cachivaches que van al pelo me parece, collar era demasiado porque según Arlette la pollera tiene que ser la vedette del conjunto, y le puso de nombre (al conjunto) “Soleil de Buenos Aires”. La locura la carcome. Había también una cosa de tennis que era la locura pero no había medida, espero conseguirla otro día. Bueno, y por ahí Arlette me dijo por qué no te mandaba una blusa que estaba ahí, muy parecida a aquella italiana que nunca te pusiste, y me dio un ataque de bronca al pensar cómo le diste basé. Me refiero a esa blanca. (...) [Septiembre ´63]
(...) Este segundo conjunto de tennis nunca me entusiasmó como el otro pero te sirve para alternar. Según me dijeron el primero es completamente lavable ¿no tiene tela adentro para soltarle? Arlette sin decirme una palabra le encargó a una víbora hostess amiga un par de aros de la nueva colección lanzada en estas semanas pasadas y hoy los trajo, por suerte regios, respirá. Eso fue el domingo, ayer martes los compró en la rue Saint-Honoré, aquí no han salido todavía. Estos aros y la blusa O. Cassini se los daré a la secretaria de Iberia que viaja en este mes, me da miedo darlo a desconocidos. Air France, Iberia y Aerolíneas Argentinas aúnan sus esfuerzos para adornar las urichi de Buschiazzo, perdón, de Bette ¿qué nuevas celadas tenderá la Loba a las pobres garyonas* que se le pongan a tiro? La blusa Cassini está bastante manoseada, primero porque era un saldo y lo habían manipulado las víboras y después lo llevamos a dos o tres tiendas al buscar el color para el pantalón y agarra roña muy fácil. Es para limpieza a seco únicamente, dry clean. Las últimas cosas de tennis también tenían tierra, no? Pero eso se lava, el corte último de papá también se lava. Último comunicado de Arltette: que no dejes de probar “soleil” con la casaca azul, van al pelo. Y que para su modo de ver la pollera soleil tiene que ser la vedette del conjunto y por lo tanto uses la blusa sin collar, sólo los aros de cobre. Y otra cosa más, los aros estos nuevos de París van sin nada más, sin collar, dice Arlette que te los pongas con la Oleg Cassini y te compres una pollera blanca, que no la relegues a la quinta con los pantalones verdes. Y Bastaaaaaaa! debajo del tapado de piel la llevan todas en París. (...) [Septiembre ´63]
(...) Bueno Malisita tomá nota y contestame si adivinás, es un jueguito de adivinanzas, de la India te traje: 1º, un v_st_d_ con ch_l de s_d_ n_t_r_l; 2º un t_p_d_t_ de s_d_ cr_d_ para verano; 3º un p_ñ_ _ l_ de g_s_ de s_d_; 4º un ch_l o p_ñ_ _ l_ de s_d_ bordada en h_l _ de _r_; 5º un par de s_nd_l_ _s típicas; un b_ls_ típico; una c_j_ de madera labrada en cachemira, especie de joyero, conteniendo un c_ll_r de m_rf_l, un pr_nd_d _ r de lo mismo, una p_ _n_ta de lo mismo y una b_q_ _ ll_ de lo mismo. ¿Qué tal? Y encima el topacio. En Roma retiré el vestido de Fedora, muy lindo, lo hizo más grande. Ahora la cuestión es mandar todo esto. Además las Muzi te compraron un chal (rojo, tal vez se salve teñido de negro) y otro chal igual pero mejor, en beige, para Carmen. (...) [Febrero ´66]
Besos
Coco_
lunes, mayo 29, 2006
Leyendas de pasión
Después de interminables semanas de confites sugus y pastillitas drf en los más variados newsletters, volvemos a las ligas mayores de la prensa cultural.
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[por Patricio Lennard, para Radarlibros, 21-05-06]
Daniel Link es crítico, profesor universitario, poeta, novelista, blogger y periodista cultural, pero no es un “especialista” en literatura argentina. Y la aclaración que hace al respecto en el prólogo de Leyenda. Literatura argentina: cuatro cortes no sólo viene a cuento de su labor al frente de la cátedra de Literatura del siglo XX de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires (una “especialidad” cuyo nombre, según dice, “alcanzaría para paralizar a una horda de karatecas enloquecidos”) sino también se ampara en el rechazo a la especialización como valor en la tarea crítica. Link procura ser (y vaya si lo logra) un “crítico a secas”. Y es con ese propósito que su trabajo desborda tanto los límites de la literatura (de lo que son prueba Cómo se lee y Clases, sus anteriores libros de ensayos) como aquellos que se empecinan en separar la crítica académica de la periodística. En tiempos en que la vetusta figura del intelectual vacila atolondradamente entre la opinología mediática y la cultura de expertos, y en que la crítica (“agónicamente” producida en la Argentina, al igual que la literatura) sigue perdiendo terreno frente a géneros como la biografía, el testimonio y la entrevista, Link demuestra que es posible trascender la dicotomía “discurso periodístico/discurso universitario” y repensar (aquí, ahora) a la crítica como una forma de intervención política.
La reseña completa, acá.
viernes, mayo 26, 2006
jueves, mayo 25, 2006
El sol del 25
Río, domingo del bel 25 de mayo [1980]
Querida familia:
Primera carta del nuevo ciclo. Todo tranquilo por aquí ¿así que viaje de primera? ¿don Puig tomó whisky? cuéntenme. Llovió jueves y viernes, los albañiles no pudieron hacer nada pese a que habían llegado unas bolsas de material. Sábado y domingo frescos pero fui a la playa a mi nadadita. Quedó una inmovilidad en la casa total, se fue la Dina, todo cambió desde el jueves. Estoy bastante aliviado de trabajo. Hoy terminé la primera mitad de la adaptación teatral, y por suerte no quedó demasiado larga. La segunda mitad la haré bastante rápido, ahora aprovecho para retomar la traducción francesa de “Pubis” así el sábado a más tardar la mando, es una vergüenza. Después retomo la obra unos días que llega la Dina, 3 o 4 ya está aquí, se va tres días y vuelve el 8. Es ahí que espero con ella ya dar los últimos toques y chau. Mientras tanto tendré que ocuparme también de Morino. Sigo sin noticias de Milán, seguro que no se hizo ¿no? si no sabría algo. Ni bien tuviese la certeza le escribiría a Patroni Griffi. Qué gusura* aquel teatrito. Bueno, por ese lado contento. El viernes a la mañana fui a Codecrí y aproveché para pasar por unos boliches que hay de muebles al principio de Ipanema, pegado a Copacabana, para el precio de las camas. Casi el doble que mi mueblería de la Barra de Tijuca, y un asco, así que volviendo le encargué a la Luiza por teléfono la cama igual a la mía, y ayer sábado ya la mandó. La Sheila trajo pegatodo y el cenicero quedó intacto. Ese viernes con la lluvia una vez en la calle me dio ataque y compré jarrón en la casa de antigüedades, tan barato, increíble, setecientos cincuenta de bronce y cristal, para el dormitorio al pie del estrado ese donde va la TV, el dormitorio de la cama grande. Y también me compré el jarro de plata para el hielo... quinientos cincuenta, nada más. Cuando termine lo del francés iré a buscar las tazas de café y copas, no veo el momento. El Roni habló que el martes trae de San Paulo la planta nueva, veremos. La reposera todavía nada.
En la piecita quería colgar una planta pero no entró. Tendrá que ir sobre el mueble. Compré cera negra a instancias de la Sheila para tapar las manchas del piso, y después irá el otro producto. Veremos. Todavía no pude ir al cine ni una vez, espero ver “Kramer” esta semana.
Besos, espero carta con ansias
Coco_
miércoles, mayo 24, 2006
¡Primicia!
O, como diría Evelyn Waugh: Scoop!
La agencia de noticias DyN y este vertiginoso cable sobre la publicación de "Semana", ocurrida... en junio de 2004.
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Un recorrido ingenioso por la "Semana de Tellier"
BUENOS AIRES, may 13 (DyN) - Con un lenguaje ingenioso, que hace equilibrio entre la ironía y la metafísica, el escritor y periodista Sebastián Martínez Daniell publicó su primera novela titulada "Semana", que sintetiza en ese lapso la vida del peculiar Esteban Tellier, el protagonista del libro.
A lo largo de siete días, Martínez Daniell construye una historia dinámica, atrapante, divertida y con una riqueza narrativa que pone en la voz y en el pensamiento de Tellier una imparable dialéctica de la complejidad y la rudeza del vivir cotidiano.
"Potente, divertida, inteligente. 'Semana' es la novela de un autor que deja con ella la incierta categoría de promisorio para dedicarse a cumplir", sostiene el reconocido dramaturgo Mauricio Kartun, en la reseña que escribe para la contratapa del libro.
La novela fue publicada por la editorial Entropia, un emprendimiento independiente en cuyo catálogo, además, figuran las cartas inéditas de Manuel Puig, el autor de "Boquitas Pintadas" y "El Beso de la Mujer Araña", entre otros célebres títulos.
martes, mayo 23, 2006
Feliz domingo
lunes, mayo 22, 2006
Sobre la interpretación
Ignacio Molina (Bahía Blanca, Ba-hí-a-Blan-ca, 1976), que entendió como ninguno la vocación marketinera de esta editorial, mandó un adelanto de sus estantes vacíos al fanzine digital "El interpretador". En los páramos de Avellaneda, mientras tanto, las más avezadas costureras terminan de encuadernar su flamante libro.
viernes, mayo 19, 2006
El cáncer y sus metástasis
David Donayo (aka Public Enemy Number One) se disemina por la red a la velocidad del byte. Las últimas imágenes termográficas indican que nuestro mister smith ya acampó en las colinas de roma y prepara una infección masiva hacia los países bárbaros.
jueves, mayo 18, 2006
Fato in casa

"Ácido, erudito, certero, implacable..." ¿John Updike? No, Daniel Link en esta pastillita de la versión local del "Big Issue".
miércoles, mayo 17, 2006
Plegarias atendidas
Llegaron, finalmente, los exitosos guarismos de venta de la Feria del Libro de Santo Domingo, nuestra primera incursión en las altas esferas de la edición mundial. (¡Tantas lágrimas derramadas en vano!)
Veamos...
Hidrografía doméstica: 2
Semana: 1
¿Vos me querés a mí?: 3
Antuca: 2
Todo esto será tuyo: 5
Querida familia: 10
Leyenda: 6
Beneficio neto para Entropía: U$$ 110.-
martes, mayo 16, 2006
¿Quién hace al ciego galán y prudente al sin consejo...?
Ya que tanto insisten...
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SUBSIDIOS IC 2006
Anualmente, la Secretaría de Cultura porteña realiza el llamado a concurso para los Subsidios de Industrias Culturales y Diseño del Fondo Cultura BA, destinados al desarrollo de proyectos y microemprendimientos de firmas con diseño, sellos fonográficos y editoriales. Ya pueden consultarse las Bases y Condiciones de la Convocatoria 2006.
INDUSTRIA EDITORIAL
Producción
Se trata de un subsidio destinado a fomentar proyectos de editoriales PyMES, dirigidos al diseño y desarrollo de nuevos productos, desde su etapa de concepción hasta su salida al mercado incluyendo promoción y prensa, así como también a la expansión de la capacidad productiva de las empresas del sector, por medio de la adquisición de bienes de capital.
El monto máximo para cada presentación es de hasta $25.000 para proyectos de empresas de 4 o más empleados, y de hasta $18.000 para proyectos de empresas de menos de 4 empleados Los subsidios, en todos los casos, cubren el 70 % del presupuesto final, lo que redunda en inversiones de mayor monto para la Ciudad.
El llamado es del 27 de marzo al 26 de mayo.
[La pesadilla completa, aquí.]
lunes, mayo 15, 2006
Good Morning, Babilonia

[Manuel Puig wrote:]
Los Ángeles, Sábado 18 [1964]
Querida familia: Estoy deslumbrado, es todo de un lujo y un esplendor únicos. Además lleno de recuerdos de cine. Esta mañana antes de ver nada ya Arlette me hizo comprar un vestido para "la extraña pasajera" del mes próximo, en un negocio brutal de Beverly Hills con fotos de clientes famosas, Garson, Crawford, Monroe, Harlow. Tiemblo de pensar que no sea de tu gusto, Malisita, pero Arlette insistió hasta rebanarme que tenías que tener algo de Hollywood. No compres nada antes de venir. Todas las compras dejalas para E.U. y Europa. Muchos besos chiflados
Coco
viernes, mayo 12, 2006
Habla, memoria
A SMD , uno de nuestros novelistas más responsables, le pidieron un texto para LMDMV (“La mujer de mi vida”). Atento a la consigna (que hubiera hecho temblar a cualquiera menos avezado), en poco más de ocho minutos escribió esto. (Que fue, por otra parte, lo que salió publicado oportunamente en esa bonita revista cultural.)
[Sebastián Martínez Daniell wrote:]
“Federico”
Está lo más bien hasta que, de repente, se le desata el ombligo. Al principio, nada grave. Pero al rato, todas las tripas amenazan con salirse por el ombligo abierto. Le da un poco de impresión: las tripas son más parecidas a una colonia de gusanos que a los menudos del pollo. Empieza a desesperarse. Me dice a mí, que aparezco de golpe, que vaya a buscar a alguien. A un médico, me imagino. Yo le digo que no lo puedo dejar así, eviscerándose todo. Me contesta que él aguanta, que me apure. Entonces, estira el pellejo del ombligo suelto y lo enrolla alrededor del dedo índice. Tal como se hace con el pico de los globos de cumpleaños, justo antes de hacerle el nudo. Pero él no se anuda el ombligo. Lo deja así en tensión, ensortijado alrededor del dedo, mientras yo me voy a buscar a alguien. A un médico, supongo. Pero el problema es el sueño. Cada vez que se queda dormido, el dedo pierde rigidez y el ombligo se afloja. Y permite la contenida fuga de las tripas. Se despierta sobresaltado y vuelve a tensar el ombligo. Se duerme y se le salen las tripas. Se despierta y las mete adentro. Así, toda la noche.
(Un sueño de mi hermano Federico, de cuando era chico.)
jueves, mayo 11, 2006
¿Quieres ser Peter Handke?
A pedido de Molina, acá va el resultado parcial del encuentro entre el autor de "Hidrografía doméstica" y la co-editora del blog Autobombo. La entrevista apareció oportunamente en "Llegás a Buenos Aires" (¿órgano de difusión oficial de Entropía?).
De todos modos, lo más interesante parece ser esta foto, que el propio novelista envió a la redacción del semanario. En la instantánea (un blending ideal entre Philip Seymour Hoffman y el sobrino de Francis Coppola), Castro posa en su segundo hogar: el bar "San Bernardo". Allí pasa las horas ensimismado en una de las vertientes más aberrantes del billar: la carambola a tres bandas.
[Fernanda Nicolini wrote:]
Gonzalo Castro cuenta que el germen de Chloé, la protagonista de su primera novela, tal vez esté en un fragmento de “La mujer zurda”, de Peter Handke, en el que hablaba un chico. Aunque no está tan seguro. Castro es diseñador gráfico, y antes tan sólo había escrito cosas sueltas, “híbridos”, como dice. Le llevó cuatro años terminar “Hidrografía doméstica”. Luego intentó publicarla a través de algún golpe de suerte: la mandó a algún que otro concurso, tanteó con unas pocas editoriales (“de las grandes, ya que probaba...”). Y nada. Hasta que junto a su hermana, Valeria, y unos amigos -Juan Manuel Nadalini y Sebastián Martínez Daniell- montaron una editorial. Así surgió Entropía, que en 2004 debutó con la novela de Castro y con “Semana”, de Martínez Daniell.
Un poco ajeno al mundo literario –reconoce- su intención al escribir es, ante todo, evitar los modos de narrar establecidos. “No me interesa mantener la fidelidad a determinado armado tradicional. Como lector, incluso, no me gusta cuando un relato cierra: me producen claustrofobia el encuentro de simetrías o las estructuras de evolución de personajes”.
¿Cómo surgió Chloé, el personaje de tu novela?
Busqué en la antípoda de mi percepción natural, quería trabajar con pocos elementos y me parecía que la mera existencia de este personaje y su subjetividad ya producían un espacio interesante. Creo que si hubiera elegido un varón de mi edad, hubiera caído en la anécdota para armar un relato, y es precisamente de lo que intenté escapar.
¿Por qué elegiste esta suerte de voz engañosa, la de una niña que habla como adulto?
Al momento de definir si iba a ser fiel al habla de una nena de 11 años preferí no limitarme. Quise contar desde cierta perspectiva pero con un lenguaje amplificado, que diera cuenta de diversos matices. Igualmente la voz adulta aparece en los monólogos internos -y en definitiva todo monólogo interno es una abstracción del propio autor- mientras que cuando Chloé se relaciona con el mundo exterior, lo hace desde el lenguaje de una nena.
Hay situaciones, sentimientos y hasta pensamientos de adolescencia “femenina” muy precisos, ¿de dónde los sacaste?
Tengo hermanas, pero más que nada surgen de la imaginación. Tal vez no haya tanta distancia como la que se cree entre ambos géneros, aunque no deja de ser un truco de traducir cierta sensibilidad masculina al mundo femenino que de algún modo funciona.
¿Creés que habrías publicado si no hubieran armado la editorial?
No sé, tal vez no. Pero es raro: ahora estoy del otro lado y veo la cantidad de manuscritos que llegan y entiendo esa sensación de imposibilidad de publicar.
¿Y cuál es el criterio en Entropía para editar?
El consenso, sólo el consenso.
miércoles, mayo 10, 2006
Llegás a Buenos Aires
martes, mayo 09, 2006
Gang bang
Aquí, Carlos Bernatek reseña "Borneo", de Oliverio Coelho, y traza en dos palabras el mapa de una interesante avanzadilla generacional. A los ojos del crítico, el ganador del premio Pocaterra aparece ligado a algunos escritores de esta modesta casa editorial:
(...) Sin establecer parámetros comparativos, Coelho integra una nueva camada de autores, en la que podría incluirse a Esteban López Brusa, a Gonzalo Castro y a Sebastián Martínez Daniell, que sin parentesco estético entre sí, están mostrando abordajes literarios innovadores, que merecen tomarse en consideración.
lunes, mayo 08, 2006
Boom!
(...) Haciendo un gran esfuerzo estoy leyendo (sacados de la Biblioteca Municipal de la calle 53, frente al Museo de Arte Moderno) a todos los autores de habla hispana que están tallando en el momento, sobre todo los que gozan de la aprobación de Carlos Barral. Y la verdad es que el cuadro me está resultando de una pobreza terrible, sobre todo después de leer el chatísimo “Siglo de las luces” de Alejo Carpentier, un cubano que en París han llevado a la cumbre, y es nada. (...) [Abril ´66]
(...) Mamá, me preguntabas si había leído algo de Donoso. Sí, hice un gran esfuerzo y leí dos, salteándome muchísimo porque es de una pobreza y chatura de no creer, escribe como un escritor mediocre... de hace cien años, es lo más tonto que hay. (...) [Octubre ´66]
(...) Saqué de la biblioteca “La Rayuela” de Cortázar, bastante simpática pero media pobretona. Al principio me gustaba mucho pero después entra a repetirse y chau. Tiene menos escrúpulos que yo, que tengo terror a repetir los trucos, la nueva novela es novedad tras novedad. (...) [Noviembre ´66]
(...) En estos meses he estado leyendo muchos de los “grandes” de Barral, no me gusta ninguno, el mejorcito es el peruano Vargas Llosa. En estos días leí uno que me regaló el mismo Barral, de Luis Martín Santos, un tipo que dio un gran campanazo con su primera novela, “Tiempo de silencio”. Es un plomo. Estos comunistas siempre en el mismo error, escriben las cosas más ajenas al gusto popular, con el afán de enfocar todo desde el ángulo social se mandan unos plomos impresionantes. Tanto que hablan del pueblo y no saben dirigirse al pueblo. Barral especialmente es un caso, en el fondo es un niño bien recalcitrante, se muere si le faltan sus bebidas, sus cigarrillos importados, sus camisas con iniciales. (...) [Junio ´66]
(...) Leí una novela de Mallea: “La ciudad junto al río inmóvil”, es tan mala que resulta interesante, es como un tratado de cómo no escribir una novela. (...) [Mayo ´64]
Resulta que descubrí una sección de literatura argentina en la biblioteca de la Quinta Avenida y me vino curiosidad. Una antología de poesía desastrosa, Norah Lange, Ulises Petit de Murat, Silvina Ocampo, todo catastrófico. Lo único que me atrajo fue lo de Alfonsina Storni, mucho más sincero, me saqué ahora un volumen entero de ella, para ver si la impresión es real. (...) [Mayo ´64]
Besos,
Coco_
[fragmentos de "Querida familia", Tomo 2, correspondencia de Manuel Puig]
viernes, mayo 05, 2006
Encuesta
Hola, mi nombre es C., soy estudiante de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA y su editorial figura en un listado que tengo de editoriales independientes de Argentina. Quisiera saber, si es posible, qué opinión tienen acerca de la Feria del Libro que se está realizando y de qué manera participan en ella, si lo hacen.
Desde ya, muchas gracias y espero su respuesta.
jueves, mayo 04, 2006
miércoles, mayo 03, 2006
Incorruptibles
martes, mayo 02, 2006
Rubber soul

Querida A.,
Entiendo que las disposiciones legales vigentes nos obligan a estigmatizar todos los ejemplares de difusión y prensa. Aunque yo lo veo más como un impulso de profesionalización empresaria, o casi casi como un gesto de amor al prójimo...
En un primer momento, es cierto, pensamos en la siguiente leyenda: "Señor periodista especializado, este libro es propiedad de la señorita Sanz, por favor no lo malvenda en Parque Rivadavia", pero nos encarecía demasiado la matriz, así que optamos por lo que ves acá arriba (19 pesos iva incluido). Bueno. Espero te guste mucho. Tuyo,
JM
lunes, mayo 01, 2006
Work in progress
[Contratapa de “Los estantes vacíos” de Ignacio Molina]
Los quince relatos que conforman Los estantes vacíos construyen su propio campo de exploración narrativa. Primero, un registro: realista, pero de modo tal que la realidad de referencia es aquella a la que se accede desde el interior de los cuentos. Luego, un territorio, que son aquí la ciudad y sus suburbios, reconocibles y entendidos más como condición de posibilidad de la experiencia vital de sus habitantes que como laboratorio sociológico. Por último, un abordaje, un tono que Molina sabe moldear para guiar a sus obras hacia un punto donde el énfasis ya no está puesto sobre la trama, sino sobre las tensiones nacidas de un lenguaje puro y sus filtraciones.
El procedimiento de Ignacio Molina consiste en sorprender a los personajes de sus cuentos con una certera incisión sincrónica en el devenir de sus subjetividades y exhibir al lector las revelaciones emergentes. El resultado que se trasluce en Los estantes vacíos no es un conjunto de inalterables dioramas en suspenso, sino el fluir de una poética nacida de la cotidianeidad.
viernes, abril 28, 2006
La vida violenta
[Lautaro Ortíz, para "La Capital", sobre "Todo esto será tuyo"]
Tres elementos, nada frecuentes en la narrativa argentina actual, reúne Augusto Bianco (periodista, traductor y fundador de la mítica editorial Rompan Fila de los años 70) en las páginas de esta novela: humor, imaginación y un desparpajo formal que intenta con éxito destruir la columna vertebral de este género. Su historia es el relato de la vida de Juan Amaral (uno de los tantos nombres que tiene el protagonista) y su aventura, la búsqueda de su identidad. El personaje es una suerte de bestia marginal ("vivía en estado de brotación salvaje") que descubre el mundo a partir de la violencia: su placer es pegar y ser golpeado. Como si en los golpes que da y recibe estuviera el verdadero sentido de la existencia.
Sigue acá.
jueves, abril 27, 2006
Donayo Strikes Back
Basta, David. Devolvenos el crédito de nuestros libros.
Lo que nos sorprende, de todos modos, es tu poder de diversificación para ganar nuevos canales de venta. Y los precios, claro. ¿56 pounds por un Leyenda?
miércoles, abril 26, 2006
martes, abril 25, 2006
lunes, abril 24, 2006
El podium de la literatura
Misteriosos son los caminos que elige el capital internacional para purgar sus conciencias corporativas. Algunas empresas financian comedores escolares, otras limpian fachadas de monumentos históricos, otras se ocupan de vestir a los descastados o de parquizar plazas públicas. (De todos modos, no importa cuán eficiente sea la faena del departamento de Marketing Social: la percepción general será siempre que esas operatorias filantrópicas resultan más baratas que el pago de algunos impuestos marginales.) Petrobras, por caso, ha optado por apoyar la literatura nacional, y prepara un exhaustivo diccionario de autores argentinos, que prontamente podrá ser consultado en toda biblioteca, escuela, repartición pública y estación de servicio de nuestra geografía. Durante el evento presentación del volumen, en la Feria del Libro (caprichosamente llamado "brunch", aunque se tratara apenas de un prolijo set de sánguches del restaurante "Lola", ¡a las dos de la tarde!), tuvimos acceso exclusivo a las entradas de tres de los mejores autores de Entropía. Aquí van. (Y eso para probarles a nuestros detractores en Wikipedia que nuestros muchachos sí son dignos de la Enciclopaedia.)
Romina Paula
Buenos Aires, 1979- T.N
Actriz, dramaturga, directora teatral y narradora. Estrenó la obra Si te sigo, muero y publicó en 2005 la novela ¿Vos me querés a mí? en la editorial que editó las cartas de Puig. Por ello, o porque lo nuevo tiene sus genealogías; su voz se ha ligado con la de ese escritor. El repertorio denso de su novela es el de nuestro presente.
Castro, Gonzalo
Buenos Aires, 1972- .N
Su novela Hidrografía doméstica (2004) ha sido muy elogiada por la crítica que parece intuir a través de ella, dónde soplan los nuevos aires de la literatura. Daphnis y Chloé, nombres que evocan una novela de la Antigüedad clásica, son las dos niñas que actúan en el relato, una mezcla de Violeta, Alicia en el país... y Lolita.
Martinez Daniell, Sebastián
Buenos Aires 1971- .N
Su novela Semana (2004) describe la abulia y la absurda conciencia de Esteban Tellier durante siete días. Muy listo y muy estúpido, el personaje, se inscribe en una serie de varones lúcidos e idiotas como el de La luz argentina de Aira, Infierno albino de Bizzio y El pasado de Alan Pauls. El joven escritor renueva aquí la productiva tensión.
viernes, abril 21, 2006
jueves, abril 20, 2006
Episodio II
Le preguntan a Graciela Goldchluk:
¿Qué podemos esperar del Tomo 2, con cartas que comprenden el período 1963-1983? ¿Se trata, ya, de las cartas de un “escritor”? ¿Hacia dónde evoluciona el “remitente”?
El tomo dos está dividido a su vez en dos partes muy diferenciadas.
Las cartas de Nueva York (1963-1968) tienen como remitente a un escritor que lucha por hacerse un lugar, pero que no tiene ninguna duda de sus valores literarios. En esta zona de la correspondencia es posible rastrear una red de solidaridades entre intelectuales, en la era AF, que es a la vez Air France (el lugar donde trabajó ya de manera estable) y Antes de la Fotocopia, cuando valía más la pena viajar hasta París para recuperar una copia de la novela que Severo Sarduy estaba reclamando que intentar mecanografiarla nuevamente. La novela ha cambiado de ámbito y lo que las cartas permiten ver ahora es la tarea del escritor desde una perspectiva absolutamente cotidiana. Mientras aparecen esporádicamente los primeros juicios sobre literatura argentina, la mayor preocupación está puesta en comprar ropa en las liquidaciones de las grandes tiendas.
El otro ámbito es Río de Janeiro (1980-1983). Puig regresó a Argentina en 1968 y se fue a fines de 1973, en un viaje que pronto se convertiría en exilio. Como muchos archivos de esa época, esas cartas cuya existencia testimonia la familia se han perdido. La correspondencia reaparece cuando Puig se muda de Nueva York (pero es una coincidencia que favorece la ilusión, un efecto de montaje casi) a Río. Nos encontramos entonces con un escritor requerido en varias universidades, que revisa compulsivamente las traducciones de sus obras y comienza la adaptación teatral de El beso de la mujer araña. En estos años los juicios expeditivos y totales se dirigen a las adaptaciones de sus propias novelas en el cine. Coco, por su parte, está contento con el cambio porque además de ir a nadar todas las mañanas, podrá estar más cerca de su Querida familia.
_Tomo I
miércoles, abril 19, 2006
Inbox
Subject: Palos porque bogas
From: Linkillo
Así, al acaso: en el texto sobre Aira se perdieron algunas cursivas y algunos espacios en blanco. Nada grave... hasta ahora.
Abrazo
DL
martes, abril 18, 2006
lunes, abril 17, 2006
"Qui a deux femmes perd son âme, qui a deux maisons perd sa raison"
Ya lo decía bien Jean-Marie Maurice Scherer, ilustrando el célebre proverbio ruso. Y nosotros no teníamos dos, ni tres, sino cuatro (casas, claro). Así que ahora, por el bien de la sinergia, de una vez y para siempre:
Editorial Entropía
Gurruchaga 1238, dpto. 3 (CP 1414)
Buenos Aires, Argentina
54.11 4772-3825
Esperemos que la decoración de interiores no sea tan snob como el título de este post.
Fin de los avisos parroquiales del día.
viernes, abril 14, 2006
jueves, abril 13, 2006
Ampliación del campo de batalla

Por fin, algo en "Infobae". ¿Qué sigue? ¿Tapa en "El Guardián"? ¿Nuestro propio programa en la 9,50?
[La pastilla es de: _Todo esto será tuyo]
miércoles, abril 12, 2006
Retornarán los libros, las canciones
[Revista de Libros de El Mercurio, Chile, viernes 7 de abril de 2006]
Un escritor superdespierto
“Alejandro Zambra. Me lo superleí y estudié y se me superabrieron los ojos, se me cayó la venda. Hay tres o cuatro trucos que Mankiewicz usa para aligerar y condimentar el diálogo, que los superadopté", escribe Manuel Puig en 1959, después de leer "All about Eve", el "guión de guiones", como dice, en pleno ataque de felicidad.
La publicación del tomo I de Querida familia (Editorial Entropía, Buenos Aires, 2005), que reúne las "Cartas europeas" que Manuel Puig envió a casa entre 1956 y 1962, supone un decisivo close up a los años de su formación como escritor, a pesar de que a lo largo de las 172 cartas aquí recopiladas se habla poco o nada de literatura. El lector entra por la ventana a una escena familiar que se repite invariable: la madre, emocionada, leyendo en voz alta las noticias que Manuel (Coco) manda desde Roma, París, Londres o Estocolmo.
Es éste un libro bello y extraño, más bien distante de las convenciones de la literatura epistolar; buscando y rebuscando es posible dar con algunos secretos de estilo (los tres o cuatro trucos del propio Puig), pero el personaje que predomina es, cómo no, el hijo, Manuel, Coco, un joven ansioso y querendón, genuinamente interesado en mantener los vínculos con la familia y, en especial, con su cinéfila madre.
Por momentos Coco se convierte en algo así como el corresponsal europeo de su madre: le cuenta que ha visto, en vivo, a Marlene Dietrich ("Personalmente es un monstruo, para colmo está flaca escuálida, la cara es amarillo muerto y estaba sin maquillaje") o a Sophia Loren ("pese a que tiene granos en la cara me pareció algo de no creer"). Paralelamente Puig va construyendo un retrato cordial y afilado de la Europa de la época: casi todo lo maravilla y casi todo lo decepciona, predispuesto, como está, al asombro y a la duda. "La Capilla Sixtina en conjunto me causó un efecto monstruoso de caos, luego vista en detalle es una maravilla pero en general me chocó. Si el Papa se entera de mi opinión la divide en pedacitos", dice Coco, el turista, que nunca deja de ser el hijo, el niño grande que anda de viaje: "Los dientes me los cepillo después del desayuno, a la tarde y a la noche". El buen hijo, en todo caso, sabe disfrutar de la distancia; extraña a la familia, no a la patria: "Buenos Aires no me atrae en lo más mínimo, con esa gente mala y revirada, siempre listos para ensillar el picazo". Naturalmente, lo que Puig cuenta a sus padres es menos interesante que lo que no les cuenta: puestos a espiar al joven Coco, conjeturamos, también, su destape europeo, las aventuras homosexuales que, como apunta Suzanne Jill-Levine en Manuel Puig y la mujer araña, disfraza en sus cartas de virginal "compañerismo".
Abundan las graciosas frases sueltas ("¡Soñé con Lauren Bacall que me contaba la muerte del marido!") y los pincelazos de crítica cinematográfica en plan naif ("No aguanté la tentación de ver 'Locura de verano', con K. Hepburn. Muy linda, pero me cayó mal pues es toda de despedidas"). Pero la literatura, como diría alguna heroína de Puig, brilla por su ausencia: después de leer La lección del maestro, de Henry James, se limita a comentar a sus padres que es una historia "linda". Justamente en esa ausencia de reflexiones literarias está lo más atractivo de este libro: ¿Cómo es que este niño de provincias, que llena la plana de signos de exclamación y visita los museos a paso de trote, llega a ser uno de los mayores escritores argentinos del siglo XX? La lectura de Querida familia deja abierta la respuesta: el mito del escritor "involuntario" queda en pie, pues recién hacia el final del volumen, cuando Puig tiene 30 años, se esboza el camino que conducirá a la escritura de La traición de Rita Hayworth. En cambio, desde las primeras páginas es visible la fidelidad de Puig a sus obsesiones; su autonomía, su resistencia a pensar y a sentir según los numerosos anzuelos que le ponen enfrente.
"En la escritura de Manuel Puig hay imágenes cuidadosas, hábilmente construidas, pero no ideas, ni una visión central que organice y le dé significado al mundo ficcional, ni un estilo", escribió hace algunos años Mario Vargas Llosa. Tal vez abrumado por la creciente importancia de Puig en los ambientes académicos, Vargas Llosa lo pintó como un autor de "literatura liviana", una literatura "que no exige ni tiene otro fin que el de entretener". Es difícil no recordar a propósito aquel ranking del boom donde Puig compara a "la" Vargas Llosa con Esther Williams, que era "tan disciplinada y seria" (y a "la" García Márquez con Liz Taylor, que era "bella pero con las patas cortas"); pero, más allá de los ajustes de cuentas, el juicio del narrador peruano representa la opinión de muchos escritores y lectores que aún no le pillan el asunto a las novelas de Puig.
Y eso, ese desconcierto, es saludable, desde luego. Sostener que El beso de la mujer araña o Maldición eterna a quien lea estas páginas son novelas livianas, parece, por lo menos, temerario, sobre todo porque son obras que no han envejecido o han envejecido bien: la mayor parte de las narraciones de Puig siguen siendo libros extravagantes e innovadores, irreductibles a toda definición más o menos canónica de novela. Puig es autor, como ha dicho Alberto Giordano, de una literatura fuera de la literatura, de una obra a la vez legible e inescrutable, que pone en duda la naturaleza de lo literario. Consecuentemente, Querida familia es, de seguro, uno de los epistolarios más excéntricos de que tengamos noticia, aunque esta vez la excentricidad apunta a la "normalidad", a esa aparente ausencia de "pensamiento" que echa en falta Vargas Llosa en las novelas de Puig. No hay, en estas cartas, frases para el bronce ni retablos de alta cultura: Puig es sólo Puig, un turista argentino de clase media, un cinéfilo voraz, un hijo responsable que se lava los dientes tres veces al día, un chico listo y superdespierto que quiere absorberlo todo. No posa, o bien posa, y mucho, pero en calidad de aficionado; se divierte, como dice Gil de Biedma en un poema, "en la alternancia de desnudo y disfraz", y demuestra, de paso, que una buena manera de convertirse en escritor es no querer ser escritor.
_Querida familia:
martes, abril 11, 2006
Todo aquello será nuestro
Retomemos, después de quince días floridos, cierto laconismo.
Acá la lista de los libros enviados –por obra y gracia del Estado Nacional– a la grandiosa feria de Santo Domingo, República Dominicana (cuna de Trujillo, y de Ángela Carrasco, entre otros).
La nómina contiene: cantidad de ejemplares, título de la obra, precio en dólares.
Y ya que estamos: quien acierte la cantidad exacta de las futuras ventas (la feria empieza el 24 de abril), recibirá de premio el catálogo completo de Entropía.
5- Hidrografía doméstica, U$S 7.-
5- Semana, U$S 8.-
5- ¿Vos me querés a mí?, U$S 7.-
8- Antuca, U$S 8.-
8- Todo esto será tuyo, U$S 8.-
10- Querida familia. Cartas europeas, U$S 15.-
10- Leyenda. Literatura argentina: cuatro cortes, U$S 10.-
lunes, abril 10, 2006
Llave en mano
Querido Juan:
Dicen que volviste. Esperamos que hayas triunfado en todas las gestiones editoriales emprendidas. Nosotros, aquí, no tuvimos sosiego. Organizamos, diseñamos, abastecimos, tercerizamos, posteamos, distribuimos, estibamos, contratapeamos, promocionamos, seleccionamos, y esperamos. Ahora es tiempo de que nos digas que has hecho tú por nosotros.
Ah, y el blog. Te devuelvo la administración de las Apostillas. Tras quince días de gestión, puedo decir que éste es, ahora, un blog mejor: más libre, más rico, más prestigioso (nos leen en Wichita, Juan, nos leen en Wisconsin, ¡nos leen en Wyoming!). SMD fue, como suponíamos, de escasa utilidad; VC, de milagro, libró algún comment. Nuestros socios no creen en el poder del byte, Juan. Qué nos importa.
Estando yo ocupado con el posteo, los comments se desmadraron un poco. Loli fue el pan de cada día, samaritana vocación, incluso descuidando su propio, otrora exitosísimo blog. Molina aportando profesionalismo blogger; Romana intratable, demandando tu presencia, Olco yendo muy fuerte, a veces a destiempo; Islalopeña en breves raciones, pero inspirada. Llach linkeándonos, ayudando a batir plusmarcas, y así.
Algunos cambios menores: formatos de fechas, intensidad del gris de fondo, nuevos amigos en los links; y, por supuesto, cantidad de fantásticas nuevas secciones. Pienso que podemos ser un blog todavía mejor, Juan, pero no mucho mejor.
Tratá de no romperlo.
gz.
viernes, abril 07, 2006
Si te sigo, muero

Se reestrena “Si te sigo, muero”, de nuestra best-seller Romina Paula (dramaturgia y dirección), basada en textos del extraordinario Héctor Viel Temperley. Obra favorita (a juicio de esta casa editorial) de la temporada 2005, es una nueva chance ahora, para las huestes de lectores de la irresistible novela ”¿Vos me querés a mí?”, de conocer la producción teatral de su joven autora.
Escribe Romina:
“Una mujer, su hijo, y el bañero de la pileta viven en un páramo fuera de servicio. Quedaron varados. Un padre y su hija están de paso. Él, Juan Reymond, lleva a su hija, Luisa, a conocer el mar. Hace horas o días que no hablan con nadie. Hace mucho calor. Una hospitalidad precaria y hosca, y el sopor de la siesta los detienen, los abducen, los vuelven deseables y sedientos. Se quedan a pasar la tarde. Son familias que podrían complementarse. El deseo del mar, los conduce hacia la tristeza. ¿Existe verdaderamente el mar Atlántico?”
Reestreno: sábado 8 de abril
Funciones: sábados 23 hs.
Espacio Callejón, Humahuaca 3759, 4862-1167
jueves, abril 06, 2006
Work in progress

Tres excelentes polaroids de medios de transporte (Polapan black & white) por nuestro SMD.
Adobe Garamond para el título y autor (ahora en una sola línea, divididos por una barra, desertizando el plano de color) como variable para la colección “cuentos”.
Seis meses más y lo tenemos, Molina.
miércoles, abril 05, 2006
martes, abril 04, 2006
[¡Nueva sección!] Palimpsestos

En el marco de la política de ”total inmersión” que aplica nuestra editorial, siempre sugerimos a nuestros autores la entrega (o instruimos el decomiso) de todo el material referencial relativo a la obra.
En este caso, se trata de una de las fichas utilizadas como soporte mnemotécnico por el autor de Hidrografía doméstica, en la inolvidable (cómo olvidarla) presentación (a dúo con Semana de SMD) de las dos primeras ediciones de Entropía, en la Librería del Mármol, allá por diciembre del 2004.
[Nuestro criptógrafo extrajo esto, aunque parece poco probable que G.C. haya podido articular algún discurso plausible con tales elementos:
Niñez > mundo en constante reducción
Motor: comodidad/ auto estacionado
No rizomático/ ramificación simple (tachado)
Mise en place: transcurre dentro
Exceso > Epifanía > Pliegue del tejido > Ósea
106 155-157 30 lápiz.]
lunes, abril 03, 2006
Consejos para suplementos culturales

Recomendaría todas las novelas que estén al alcance de la mano, sin calificarlas, por el placer de descubrir, en el libro menos pensado, el hecho literario que, al fin y al cabo, sólo se concreta en su encuentro con el lector, pero puesto a extremista sugiero “La manzana en la oscuridad” de Clarice Lispector y “La redundancia del valor” de Timothy Mo.
La palabra en Clarice Lispector derrapa, está desorientada, extravió la significación, sin embargo va mas allá, sobrepasa sus límites y traduce lo que no tiene nombre. Cada frase es una sola palabra nueva que está nombrando lo innombrable, y expande los límites de lo real. Leer a Clarece Lispector me da coraje.
Timothy Mo está ubicado en el otro extremo del lenguaje. Su voz, tan exacta, se liga unívocamente a la materia que la sustenta, y es refinada y compasiva como un buen bisturí. “La redundancia del valor” nos hace vivir la voracidad del nuevo orden mundial.
En poesía vuelvo a Cesar Vallejo cuando me falta tristeza de la buena, esa humedad profunda que me hace sentir más vivo.
Recomiendo el CD “Lagrimas Negras” de Diego “El Cigala”, y en especial el tema “Nieblas del riachuelo”. Creo que ese viejo tango entregó por fin lo que tenía guardado.
[Revista Ñ, sábado 1º de abril,
por el autor de:
_Antuca]

















